viernes, 23 de enero de 2009

Premios y premiados!!


Normas del premio:

Crear un tag/link de la persona que te ha indicado el Meme:

http://confesionesdesdeelagua.blogspot.com/ (Gracias Lorena)

http://cris-sentadaenestavida.blogspot.com/ (Gracias *Cris*)

Confesar 7 cosas raras/extrañas/diferentes sobre ti y tu personalidad en tu blog.

Crear un tag/link a 7 personas, invitándolas a participar del Meme.

Avisar a los 7 invitados que han sido afortunados mediante un comentario.

- Que me pregunten la misma pregunta mas de dos veces.

- Ver encima de la mesa el pan boca abajo.

- Un lunar en la planta del pie.

- Ponerme las piernas detras de la cabeza,la flexibilidad es lo que tiene...

- Estirarme el dedo pulgar de la mano izquierda par atras hasta tocar con el la muñeca.

- Odio que me toquen las gafas.

- Me gusta ver a mi amiga del programa de dinero de altas horas de la madrugada, solo la de telecino, creo que soy la unica amiga que tiene... jajajaja.


And the winners are...

jueves, 15 de enero de 2009

Cuarto latido

TREINTA


"Llegaron a la pension La Rosa, corriendo, jadeando y cubiertas de sudor. Carolin no hacia mas que mirar a Montse, temiendo que fuera a caerse de un momento a otro a causa de aquel esfuerzo. Pero si aun dudaba de sus fuerzas, aquello la convencion de una ver por todas de que su amiga estaga perfectamente. O bien, su ciega determinacion la empujaba hasta limites insospechados.


La dueña de la pension estaba en la recepcion, controlando algo en su libro de anotaciones. Se sobresalto al verlas aparecer, tanto por la forma intempestiva con que entraron como por su aspecto de absoluto descontrol. Parecia imposible que pudieran articular palabra,pero Montse lo logro.

-Sergio...¿Donde esta..Sergio, por...favor?

Tardo un segundo en reaccionar, un segundo que se le antojo una eternidad

- Se ha ido - anuncio la mujer - no hace ni cinco minutos.
-¿Donde... se ha ido? - insistio Montse.
- No lo se - la dueña de la pension las miro como si estuviesen locas. - Ha pagado, ha recogido sus cosas y se ha ido con su moto.

Montse y Carolina se miraron. La primera tenia las mandibulas apretadas, pero ni aun asi daba muestras de rendirse. La segunda estaba expectante.

-¿Ha dejado algun recado, algo..? - insistio Montse.
- No, nada. - la mujer la miro con cierta alarma - ¿Estas bien?

No lo estaba, pero le dijo que si y salieron fuera. Se quedaron en la mitad de la acera sin saber que hacer, aunque Montse centro su antencion en la carretera, primero hacia arriba y despues hacia abajo.

- Ha vuelto a Tarragona - dijo reflexiva - pero ¿por donde?

Carolina entendio su razonamiento. Habia dos caminos. Uno era por la N-340 en direccion al puerto del Ordal, para coger la autopista pasado Vilafranca del Penedés, a mitad de camino de Tarragona. El otro, por la misma N-340 pero en sentido contrario, diez kilometros hasta Molins y alli enlazar con la misma autopista casi desde el comienzo: noventa kilometros hasta Tarragona. Los dos trayectos eran logicos pues se tardaba mas o menos lo mismo en llegar a Tarragona, pero el primero pasaba por un puerto de montaña y varios pueblos, mientras que el segundo era todo autopista, libre para correr.

- Van en moto, puede que... - vacilo Carolina.
- Le gusta conducir no correr - Montse miro a la derecha, en direccion al puerto de Ordal - Me lo dijo.
-¿ Crees que...? - Carolina señalo en la misma direccion en que miraba ella.
- Sea como sea, ya no lo alcanzaremos...

Montse mostro por primera vez su abatimiento; se hundia en un pozo sin fondo.


- ¡Espera! - los ojos de Carolina se abrieron como platos - ¡Ven, deprisa!


La cogio de la mano y tiro de ella. Volvieron correr, como locas, ,pero en esta ocasion fue un corto trayecto de doscientos metros. Montse entendio a donde iban al ver cerca la casa de Carolina. No tuvo tiempo de hacer o decir nada, porque ahora la iniciativa la llevaba su amiga. Fue la primera en meterse dentro, tomando al asalto la sala de estar y dando un buen susto a su hermano mayor, Tomas, que veia un video en a tele aprovechando que era sabado.


- ¡Tomas, tienes que ayudarnos, te necesitamos! - grito Carolina.
- ¿Pero que...?- se alarmo el muchacho, porque encima estaba en calzoncillos.
- ¡Tienes que llevar a Montse a Vilafranca, Tomas! ¡Es cuestion de vida o muerte! ¡Vamos, vamos, muevete!

Lo empujo hacia su habitacion. Toma apenas si pudo articular palabra. Montse lo conocia bien. Era un buen tio, una excelente persona y, al contrario que muchos hermanos, que estan siempre como el perro y el gato, el adoraba a Carolina: habria hecho cualquier cosa que le pidiese.
Tomas salio de nuevo en menos de diez segundos.
Fue el tiempo que tardo su hermana en explicarle de que iva la cosa. Era como si la misma Carolina lo hubiese vestido.

- ¡Lo atraparas! - dijo ella mirando a Montse con pleno convencimiento - ¡Si no le gusta correr y con el trafico de coches que hay en sabado... lo atraparas! ¡Menudo es este cuando se pone a zumbar con su 500!- y le palmeo a Tomas la espalda, orgullosa, antes de volver a gritar - ¡Vamos! ¿a que estais esperando¿ ¡Cada segundo cuenta!"

Continuara....

martes, 13 de enero de 2009

Cuarto latido


VEINTISIETE


"Abrio los ojos y se quedo inmovil, en la cama, apenas cubierta por el revoltillo de la sabana. Miro al techo,pero no lo vio. El techo no existia. La realidadestaba mas alla de el, en forma de cielo azul.

Alzo una mano y fue como si pudiera tocarlo. Tocarlo y sentirlo. Llevarlo hasta dentro de si misma.

- ¡Dios! - suspiro.

Era cierto, no lo habia soñado. Ademas, sus sueños solian tener forma de pesadillas, no de besos o de felicidad agazapada a flor de piel.

Bajo la mano y se toco los labios con la yema de los dedos del dedo corazon. Lo hizo con suavidad, para no borrar la huella de aquel beso antes de salir disparada escaleras arriba. Habia sido suficiente para llenarla, hacerla sentir saciada, mas feliz de que no habia sido jamas. El resto de la noche no habia importado, aunque sus padres y sus hermanos tuvieron que preguntarle que le pasaba,porque no paraba de hablar, reir y gritar.

Le habria gustado decirselo, anunciarlo a los cuatro vientos, pero eso hubiera sido demasiado. Le pertenecia a ella y solo a ella. Bueno, a ella y a el.
- Sergio - musito.
Todo habia sido tan imprevisto, Todo, tan rapido. Todo, tan increible.
Tal vez si. Tal vez la vida estubiese en deuda con ella y empezara a pagarle.
Se habia enamorado.
Asi de facil, sin problemas. Lo unico que tenia que hacer era aceptarlo.
Creerlo.

- Sergio.

Se pellizco para estar segura. Le hizo daño y se alegro de ello. Despues continuo en la cama, arropada por el silencio, disfrutando de la paz del primer dia del resto de su vida. Cerraba los ojos y ahi estaba el. Los abria y lo mismo. Habia una justicia.
De los interrogantes de su agonia, de los "porque yo" a los "por fin yo", a la confirmacion de su felicidad.
La vida era una cosa muy rara.
- Sergio - suspiro por tercera vez con un murmullo."



VENTIOCHO


"Salio del baño metida en su albornoz solo por si se cruzaba con alguien de su familia, en el breve trecho de tres pasos que separaba la puerta del lavabo de la de su habitacion. No se tropezo con nadie y, al sentirse de nuevo a salvo, se lo quito y lo dejo caer directamente al suelo. Completamente desnuda se miro al espejo.
El amor hacia milagros.

Se encontro guapa, perfecta. Y no era una ilusion.

No perdio demasiado tiempo mirandose a si misma. Ya habia tomado la primera gran decision de su nueva vida. Primero se puso la ropa interior, despues escogio los pantalones cortos y raidos por el muslo. Finalmente cogio una de ls viejas blusas, apartadas y olvidadas, que dormia su retiro en el fondo de su armario. Una blusa que habia sido su favorita, con un escote que su momento habria alarmado a su padre y a su hermano mayor. Un escote en forma de pico.

Respiro con fuerza, llenando sus pulmones de aire, antes de volver a mirarse al espejo. La cicatriz asomaba por el vertice del pico y ascendia casi hasta su cuello. No parecia tan dramatica viendola en su totalidad, pero si anunciaba el camino de la realidad, era el testimonio de todo, un grito en silencio que no queria ocultar.

Y le pertenecia. Esa cicatriz le acompañaria el resto de su vida.
Su vida.
Sin ella habria muerto, asi que no era el recuerdo de un horror, sino la llave de la supervivencia.
Ya no se echo atras. Busco las zapatillas y se las calzo sin necesidad de agacharse, completando asi su atuendo estival. Salio de la habitacion y camino hasta la cocina para buscar algo que desayunar. Era sabado,asi que su padre estaba en casa, y tambien Julio. Les oyo hablar antes de entrar.

- ¡ Hola familia! - saludo con vitalidad.
- ¡ Vaya horas!- rezongo su hermano mayor.
-¿ No iras a desayunar ahora? - protesto su madre.
- Hola cariño - dijo su padre.

Fue el primero en verlo, el primero en darse cuenta. Montse se percato de ello, pero fingio ignorarlo. Lo mismo hizo con su hermano cuado el silencion de su padre le obligo a mirarla. Quedaba Maite, que aun parloteaba de espaldas a ella. Montse fue a la nevera y saco leche. Luego se dirigio a la estanteria, de donde cogio un paquete de cereales. Actuaba con normalidad y lo uno que pedia al cielo era que no lo hicieran preguntas. No habria sabido que decir.

Se sirvio los cereales y los baño en leche.
Su madre se giro con la cafetera en la mano.
Se encontro con las miradas de su marido y de su hijo.
Entonces vio la cicatriz, el escote.
Pero por encima del todo la vio sonreir y comer con buen apetito.
Todos, hasta Montse, se dieron cuenta de su espasmo y del subito enrojecimiento de sus ojos. Pero de nuevo nadie hablo hasta que lo hizo la mujer.

- Bueno, hoy pensaba preparar chuletas - dijo buscando un atisbo de consistencia en la voz- ¿Os apetecen?
- ¡Oh,si!
- ¡Bien!
- ¡Humm..!

Y todos se pusieron a hablar de chuletas, como si fuera el tema de mas candente actualidad del mundo"



VEINTINUEVE


" Carolina llego cuando Montse acababa de terminar su desayuno y se disponia a arreglar un poco su habitacion por propia iniciativa. Ni siquiera habia empezado, asi que salio dispuesta a dejarlo para mejor ocasion, porque ardia en deseos de contarselo todo a su amiga. No habia querida querido por llamarla por telefono. Habia cosas que debian decirse cara a cara. Con el rostro iluminado corrio hacia la puerta y ni siquiera la dejo entrar.

- ¡Ven, vamos a la piscina! - la empujo - ¡Cuando te lo cuente...!
- Espera ¡espera! - trato de deternerla recien llegada - Tengo algo para...
- No, primero yo. Nada es mas importante, te lo aseguro.
- Cuando sepas que es ya...

Fue inutil, Montse era un matojo de nervios a punto de estallar. La arrastraba, la dominaba, asique Carolina acabo cediendo. Llevaba un sobre en la mano, pero Montse no le dio ninguna relevancia al detalle.
Al llegar a la piscina, a escasos metros de la esquina izquierda de su casa. Montse empujo a su amiga sobre una de las tumbonas. Ni siquiera espero a que se acomodase.

-¿Dispuesta? - anuncio.

Carolina levanto la mano con la que sostenia el sobre, poniendo cara de pillina,

- Ya esta - dijo Montse pasando de ello - ¡Ya esta!

Logro captar su atencion. La mano, con el sobre, se quedo quieta.

- ¿Que es lo que ya esta? - pregunto
- ¡Anoche nos besamos! - salto Montse.
-¿Si?
-¡ Siiiiii! - grito alargando la i hasta el infinito.

Fue extraño. El rostro de Carolina no reflejo el entusiamo que se suponia debia reflejar. Mas bien se lleno de sombras y dudas, como si no entendiera algo concreto.
Miro el sobre que seguia sosteniendo en su mano.
Y le dijo.
- Acabo de verlo. Y me ha dado esto para ti.
Ahora fue Montse la que parecia no entender nada.

- ¿Que?
- Me ha dado esto - Carolina se lo tendio tras repetirlo - Y lo que menos parecia era... feliz. Incluso le he preguntado que le pasaba, pero no me ha dicho nada. No entiendo.

Montse cogio el sobre. Su ceño quedo fruncido, evidenciando que ella tampoco entendia muy bien lo que sucedia. Carolina reparo por primera vez en el escote de su amiga, que dejaba ver al cicatriz de su operacion. De todas formas ya ninguna de las dos hablo. Aquella cara centraba todo su interes.
Rasgo el sobre y extrajo de su interior una hoja de papel pulcramente escrita a mano. Tuvo que sentarse, junto a Carolina, porque las piernas, de pronto, era incapaces de sostenerla. Luego, sus palabras formaron un extraño rosario dificil de comprension, porque justo en el dia mas feliz de su nueva vida le abrian de nuevo la puerta del pasado, del dolor.

"Querida Montse: No se muy bien como empezar estas lineas, ni que decirte en ellas, sobre todo para no hacerte ningun daño. Anoche, cuando me oi a mi decirte lo que llevo dentro de mi corazon, me asuste mucho, tuve miedo. Todo desaparecio cuando nos besamos y entonces supe que hasta el mas extraordinario de los sueños es posible si me ama. Tus labios sellaron un monton de heridas y el tiempo dejo de contar para mi. Lo que buscaba, lo que necesitaba, estaba alli, en ese preciso momento. Y cuando te fuiste, me quede flotando en una hermosa nube de colores. Eso fue anoche.

Pero a lo largo de una noche sin dormir, como acabo de pasar, he comprendido que los sueños son traidores, porque a veces te anestesian y, al despertar de ellos, todo vuelve a ser como era antes. Hay muchas cosas que no cambian, aunque el amor, siempre el, las haga mas llevaderas. Te estaras pregunta a que viene esto, que pasa, pero por mucho que te escriba y escriba, no lo entenderas. Casi no lo entiendo ni yo.

Hay una verdad: te quiero. Me he enamorado de ti. No era mi itencion, pero ha sucedido. Verte fue sentirme atraido por ti, y conocerte, desear dartelo todo. Sin embargo, no es tan sencillo y no quiero hacerte daño. Ya te lo han hecho antes, asi que es mejor no seguir con esto, Tambien a mi me han hecho mucho daño y tengo heridas invisibles en el alma. Soy un cobarde, lo reconozco. Pero no puedo decirte mas. La culpa es mia y solo mia. Tenia que haberme ido antes, sin llegar a esto. Eres especial y mereces toda la felicidad que, estoy seguro, no tardaras en encontrar. Yo, probablemente, no conocere ya a nadie como tu. Supongo que lo tendre merecido, por jugar con el destino.

Gracias por darme una esperanza. Te quiero"

Y firmaba con un simple Sergio.

La carta temblo en sus manos cuando estas se dejaron caer sobre su regazo. A su lado,oyo la voz quebrada de Carolina musitando:

-¡ Anda la...!
- ¿Cuando te la ha dado? - pregunto de pronto Montse.
- Pues... ahora mismo, antes de llegar. No hace ni dos minutos.

Carolina se fijo en su amiga. No parecia estar destrozada, ni hecha polvo, ni a punto de llorar. Sus ojos miraban hacia un punto invisible situado en algun lugar, delante de ella.
Con fija determinacion.

- ¡Vamos! - dijo Montse levantandose de golpe."
Continuara....

domingo, 11 de enero de 2009

Buscando mi sitio

Siempre he tenido un sentimiento de equivocacion, equivocacion en mi vida, en cual es mi lugar... no lo se... aun no lo he encontrado... solo se que no es este...siento que todo lo que me rodea no forma parte de mi vida...no es real... y que pronto saldre de esa irrealidad y volvere a lo mio... a lo que de verdad es real... y....

Tal vez la culpa sea mía...por ser como soy... y por lo que me cuesta decir las cosas.... veo mas allá de las palabras... mas allá de los actos... mas allá de lo que se puede ver o escuchar...

Se me viene todo encima... todo...me pesa, me pesa,me pesa.. me ahoga... y todo se ha caído... y los escombros de mi vida me han dejado sepultada...

Busco un sitio, un lugar en el que no tenga que mirar por la ventana para no tener que escuchar conversaciones absurdas, un lugar en el que pueda reír mirando a la cara de alguien, alguien con el cual este a gusto sin tener que contestar cinco veces a la misma pregunta.

Un lugar en el que no me den miedo mis recuerdos, que me atormentan por momentos, un lugar en el que no me de miedo mi futuro, el que me da mas miedo que mi propio pasado...

Desde muy pequeña he sentido el sufrimiento, y a estas alturas creo que ya no se diferenciarlo de las buenas cosas... ¿o si?

Disculpad que haya interrumpido el libro... la verdad es que no se cuando voy a seguir con el... cada vez me cuesta mas escribirlo... se me pasan todo tipo de pensamientos por la mente mientras marco sus letras... ya todo es dificil...no os voy a privar de su final... seguire con el mientras sigo buscando mi sitio en mi vida... mientras veo mi vida pasar....

sábado, 10 de enero de 2009

Tercer latido.

VEINTICUATRO



"La tormenta de verano descargaba con fria furia sobre el pueblo. Todo se habia puesto repentinamente negro, en cuestion de minutos, y todo volveria a ser diáfanamente azul en cuestion de pocos minutos mas. Era lo tipico.
No le gustaban los dias de lluvia.

Eran dias tristes, melancolicos. Y aunque la lluvia fuese como aquella, subita y pasajera, a ella le poblaba el alma de vertigos funebres. La inundaba de sentimientos negativos.


Lo peor habia pasado ya. Hacia rato que ni siquiera tronaba y algunos rayos de sol atravesaban el cielo, pero aun llovia aunque con menor intensidad. Opto por descolgar el auricular del telefono tras asegurarse de que estaba sola y nadie la oia. Marco el numero de Carolina y espero.

Su amiga descolgo el telefono al otro lado antes de que pudiera morir el primer zumbido.

-¡Si! - grito.
- Soy yo.
- Ah, hola. ¿Has viso que porqueria de dia?
- Mejor que llueva y se mojen los bosques, y que no tengamos que ir a apagar incendios como cada año ¿no?
- Ya, me olvidaba de que eres "Doña Nohaymalqueporbiennovenga" y "Doña Postiva" en una sola pieza. ¿Que hay?
- Ha venido a verme.
-¡ Huy, que osado!
- Bueno, no ha entrado, estaba en la calle. Luego si, cuando llego mi madre.
- ¿Tu madre? Cuenta, cuenta.
- No es lo que crees. Estabamos hablando y, justo en lo mejor aparecio mi madre, cargada, y el la ha ayudado a meter las bolsas. Luego se ha ido. Hemos quedado.
- ¡Bien!
- Lo malo es que mi padre quiere ir esta noche a Barcelona.
- Bueno, que sufra un poco.
- Ha estado tan encantador, parecia...
- ¿Parecia que? ¡Vamos, sigue!
- Ha dicho que era un idiota por haber salido corriendo la otra noche; yo le dije que ningun idiota le dice a una chica que es preciosa de la manera que el lo hizo...
- ¡Muy bien, diez puntos!
- ... Y justo cuando me miraba con esos ojitos tan especiales... ha llegado mi madre.
- ¡Anda que tu socia!
- Inoportuna del todo, aunque no se que habria podido pasar.
- Tal y como lo pintas, ese se te declara a la primera.
- ¿Declararse?
- Si, si, declararse, a la antigua, "me gustas", "te querio" y cosas asi...
- No creo - vacilo Montse.
- ¿Que harias si lo hace?
- ¿Yo? Nada.
- Hazme caso, dale pie.
- Si, mujer, eso.
- ¡No lo pienses mas! ¿quieres? ¡Es perfecto!

Montse no respondio a los efusivos consejos de su amiga. Calló y el silencio llego al otro lado del hilo telefonico.

- Vale, perdona - dijo Carolina - pero es que...¡Jo, tia, que te lo mereces!
- Gracias.
- Si fuera yo..¡Huy, si fuera yo!
- Pero yo no soy tu.
- Yo me lo ligaba. Mira, tal y como tengo el cuerpo, que no se que me pasa, que unos dias tengo ganas de gritar y otros de llorar, porque es como si me faltara hasta el aire..
- A eso se le llama adolescencia - dijo Montse.
- Vale, abuelita, ponte una mecha y enciendete.
- No quiero problemas sentimentales - se justifico ella.
- ¡Tener un rollo de verano no es tener un problema sentimental, a no ser que te lo tomes ta en serio como te lo estas tomando! ¡Pasate un buen verano,sin preguntarte nada, sin plantearte nada, dejandote llevar!

Cada vez acababan hablando de lo mismo y Carolina le decia tambien lo mismo. Montse no lograba hacerle ver su punto de vista y, aunque lo hiciera, su amiga no le escuchaba. Era tozuda hasta...
- Deberia decirle lo que me paso ¿verdad?
- Si, del todo. Ya te lo dije.
- Lo hare.
- Se legal, es lo mejor.
- Vale,vale. Espera - miro hacia la puerta de la sala la oir el timbre exterior - Han llamado y no se si hay alguien para abrir.

Escucho a su madre haciendolo. Luego, una voz, y de nuevo los pasos de su madre, ahora acercandose a la sala.

- Te llamare despues - se despidio Montse.
- ¿Es el?
- ¡Y yo que se, adios!

Colgo exactamente en el momento en que su madre asomaba la cabeza por la puerta.

- Monste - anuncio Maite con infinita prevencion y tacto - Esta aqui Arturo."



VEINTICINCO




"Estaba alucinada, pero disimulo para que no se le notara, y menos su madre. Primero miro por la ventana. La lluvia habia perdido su fuerza, pero se resistia a abandonarlos y caia de manera persistente. No podian salir fuera, ni verse alli, en la sala, donde su madre podia oirla. Para hablar en privado solo se le ocurria su propia habitacion. Algo que le molestaba profundamente.

Arturo no tenia porque entrar alli.

Salio de la sala y se encontro con el. Su madre se alejaba hacia la cocina. La primera mirada fue de ira, pero la de su visitante era de suplica. No cambio la suya, ni dijo nada. Le basto con hacer un movimiento de cabeza para que Arturo la siguiera. Montse entro en su habitacion, espero que el hiciera lo mismo y cerro la puerta. Solo entonces se cruzo de brazos, se volvio hacia el y se le enfrento, decidida.

- ¿Que quieres?

Arturo no la miraba a los ojos, sino que recorria con la vista su entorno. Parecia buscar cambios, recuerdos. Montse volvio a sentirse llena de ira, como si estuviese robandole su intimidad.

- ¡Eh! - llamo su antencion - Te he hecho una pregunta. Contestala y vete.
- Quiero que me perdones.
- ¿Asi de facil?
- Si.
- ¿Y por que habria de perdonarte?
- Porque te echo de menos.
- Oh,vaya. Tu a mi, claro.
- Te quiero.
Le golpeo de lleno, en mitad de la conciencia. Hacia un minuto Carolina y ella estaban hablando de Sergio, y el que se declaraba era Arturo. Penso que la vida estaba llena de curiosos contrasentidos.

¿Notaria el que se habia puesto roja? No habia mucha luz en la habitacion, solo la claridad difusa que entraba a traves de la ventana.
Ahora si que la miraba a ella.

Un par de semenas antes, la peticion de Arturo tal vez hubiera tenido otro sentido.

Ahora...

- Arturo, por favor - suspiro cansada.
- ¡Entiendelo - casi grito el - Ya te lo dije: crei que ibas a morir, todo el mundo lo decia, y fui cobarde, pero solo porque no queria verte morir.
- ¡No es una justificacion! - le espeto Montse - ¡Era cuando mas te necesitaba!
- ¡Lo se! ¿Crees que no lo se? Me volvi loco...
- ¿Con Mercedes? ¿O ella es tu aspirina? - apreto las mandibulas con determinacion - Yo si me volvi loca. No sabes lo que es estar alli esperando cada minuto, mientras todo se desvanece a tu alrededor. No lo sabes, Arturo. Por eso ya no soy la misma.
- Si lo eres. Los sentimientos no cambian.

Dio un paso en su direccion, trantando de cogerla, pero Montse lo aparto con algo mas que genio. Con autentica fiereza.
- Se acabo - le dijo tajantemente - En mi vida ha habido un vertice, un antes y un despues. Tu perteneces al de antes. Olvidame.
- Te estas vengando.
- ¿Si? ¿Tu crees que es una venganza? ¿Tan inmadura crees que son? Te dire algo: estoy bien, muy bien, pero... ¿y si pasa algo?
- ¿Algo?
- Si, algo, un rechazo retardado o una recaida o... que se yo, algo, ya me entiendes. ¿Que haras?
- Esta vez no te fallare.

Monste no se lo penso dos veces, se quito la camiseta, con un gesto de absoluta determinacion, y se quedo ante el solo con el sujetador. La cicatriz, de arriba abajo, aparecio con toda su crueldad.

-¿Y esto Arturo? - se la toco con la mano - ¿Podras soportar esto?

El muchacho estaba boquiabierto. No espantado, ni con expresion de asco, ni siquiera de dolor, solo sorpredido.

- Montse...- trato de decir algo.
- Vete, por favor - le repitio ella.
- Dejame...
- Vete,¿vale? Ya sabes el camino.

No se puso la camiseta. Lo empujo hacia a puerta. Fue el unico contacto. Pero esta vez, el no se atrevio a tocarla ni a tratar de retenerla. Le basto con mirarla a los ojos. Se encontro tras la puerta, en el pasillo, al otro lado. Montse la cerro de golpe.

Y se quedo sola, en su habitacion.
Acompañada por su imagen en el espejo.
No estaba llorando; al contrario, se sentia fuerte, libre.
Sobre todo, libre.

Por eso, al pensar en Sergio, de pronto, y sin sentir que se le diparaba el corazon, supo finalmente lo que tenia que hacer."




VEINTISEIS



"El cielo volvia a esta despejado, sin nubes. la tormenta de verano habia cesado hacia rato, pero ella seguia mirando arriba, como si esperase algo, mientras moria el dia y el anochecer asomaba por la esquina del tiempo.

Ya estaba vestida y arreglada. Se irian al Maremagnum en cinco o diez minutos.
Todos. La familia feliz.
Comprobo la hora y se mordio el labio inferior. Las dudas le hacian debatirse entre llamar a Carolina para que fuese ella a decirle a Sergio que no podrian verse o...
¿Por que no
La visita de Arturo le habia despejado la ultima clave.
Ahora lo tenia claro y no le importaba nada mas. La vida era riesgo, y acertar o equivocarse era parte de ese riesgo. Cada dia tenia su propio valor. Cada minuto contaba. La felicidad de hoy no se recupera mañana, porque mañana es otro dia.

Hoy, hoy,hoy.
Ahora.
Tomo la decision cuando sus reflejos ya la habian tomado por ella; se habia puesto en pie adelantandose a la orden de su mente. Salio de la habitacion y busco a sus padres. Lon encontro en el baño: el afeitandose de nuevo y ella, acabando de peinarse.

- Salgo un momento - les dijo- Me recogeis en la piscina ¿vale?
- ¿Como que...? - salto el hombre.
- ¿Donde vas? - inquirio la mujer.
- He de ver a alguien. Habia quedado y no me he acordado de llamar.
- Bueno, vamos todos, bajas y te esperamos - propuso su padre.
- Yo ya estoym y vosotros aun tardareis diez minutos. Me adelanto y listo.
- ¿Y vas a ir corriendo hasta la piscina?

Esa era la preocupacion, y su madre se traiciono al decirlo. Lo que no querian era que corriera y se cansara, que acelerara los latidos de su corazon. Por eso casi se echo a reir. Si ellos supieron lo acelerados que sonaban en ese momento.
- Tranquila, que voy caminando - le dijo sin enfadarse - Y tu no te preocupes papa. Estare lista. Tocas el claxon y subo.

Los dejo con su ultima protesta en los labios y camino en direccion a la puerta. No echo a correr hasta que no hubo cierta distancia entre ella y su casa, y era verdaderamente la primera vez que lo hacia. Luego si, bajo las calles de la urbanizacion hasta el pueblo y, una vez en el,continuo corriendo, jadeando, pero sintiendose fuerte, como no se habia sentido en las pasadas semanas.
Ya no iba a pasarle nada.
Era demasiado feliz.

Miro de nuevo la hora. Habian pasado diez minutos desde que salio de casa. Sus padres no tardarian demasiado. Tenia que encontrarlo antes de que ellos hicieran sonar el claxon reclamandola o su madre asomara desde la carretera, mirar hacia abajo y pudiera verlos. Por eso no habia querido que la acompañaran.

Llego a las escalinatas de la piscina y se asomo al muro. No lo vio, pero las bajo igualmente, porque el espacio era lo bastante grande como para que pudiera estar en cualquier parte. Una vez abajo, primero fue hacia el bar, pasando entre las mesas abarrotadas de gente que tomaban algo o cenaban temprano. Sergio no se encontraba alli. Fue hacia las pistas; luego hacia el recinto de la piscina. Nada. Empezo a creer que el ya se habia ido al ver que no aparecia, o que aun no habia llegado por alguna razon. Iba a regresar arriba, abatida, cuando lo vio bajar las escaleras.

Echo a correr hacia el.
- ¡Sergio!

El muchacho se detuvo en el ultimo peldaño. Miro en su direccion. Sonrio al verla correr y bajo a su encuentro. Montse no se detuvo hasta casi saltarle encima. Sus ojos brillaban.

- Escucha - le dijo jadeando - no puedo quedarme, he de ir con mis padres a cenar a Barcelona, pero no queria irme sin decirtelo.
- Ah - mostro su desilusion el antes de fruncir el ceño ante la sonrisa de Montse - ¿Que te pasa?
-¿Tu que crees?
- No se, pero pareces otra.
- Soy feliz.

Y lo abrazo.
Un, dos, tres largos segundos. Una corta pero intensa eternidad.

En ese momento se escucho un claxon.

Montse se aparto de el. Le basto con verle la cara para saber que lo habia entendido, a pesar de su perplejidad.

- He de irme, ¡adios!
- ¡Montse! - la retuvo con su voz.
Ella se quedo quieta en el prime peldaño de la escalera.
-¿Que?

Sergio vacilo.
- Nada - dijo con incierta vaguedad.
Monste volvio a bajar el escalon. Cubrio los tres pasos que la separaban de su contacto y se detubo muy cerca de el. El claxon sono por segunda vez.

- Dilo - le pidio.
Lo hizo.
Aunque sus ojos hablaron antes que su voz.

- Te quiero - dijo Sergio.
- Ya lo se - sonrio ella- pero queria oirtelo decir.

Su sonrisa lo atrapo, le hizo perder el temor final, lo obligo tambien a sonreir, despacio, al comprender que era verdad, que no se trataba de un sueño.


Todo estaba alli, en sus ojos, en esas sonrisas. Despues, se miraron a los labios, mutuamente, y tras, una complice aceptacion se acercaron, todavia sin tocarse.

No llegaron a hacerlo.
Solo sus labios.
Pero fue como si uno y otra se fundieran en un solo ser.

El claxon sono por tercera vez, solo que ahora Montse fue incapaz de oirlo."




Continuara...

jueves, 8 de enero de 2009

Tercer latido

VEINTITRES


"Espero justo lo prudencial y, al ver que su hija no abria la boca, entro en el tema directamente.
- ¿Quien era?
Montse ya se lo esperaba.
- Un amigo, mama.
- No lo tengo visto.
- Porque es nuevo. Esta buscando trabajo.
-¿Aqui?
- Si.
-¿ Y como lo has conocido?
- Mama, que pregunta, pues por ahi, en la piscina.
- Parece buen chico.
- Lo es - aseguro Montse asintiendo con la cabeza.
- ¿Y Arturo?
Esa es la clase de indiscrecion que no esperaba ni comprendia.
Se sintio irritada una vez mas por el poco tacto de su madre.

- Arturo nada,mama. ¿Por que?
- Bueno, antes...
- Tu lo has dicho: antes.
-¿Os habeis enfadado? Ya decia yo que durante estos meses... Bueno, no te preocupes,a tu edad os enfadais y desenfadais como si nada.

Montse la miro con horror. ¿A su edad? Pero ¿de que me estas hablando? A veces tenia la sensacion de que seguia tratandola como a una niña, y ma despues de su enfermedad. Tuvo que contar hasta tres para calmarse.

- Dejalo, mama, ¿quieres?
- ¿Por que? A mi m parece que eso de que el hio de los Gaspar se interese por ti es...
- ¿Asi que es eso? Porque es el hijo de los Gaspar, ¡hala, a abrirse de piernas
- ¡Montse! - se escandalizo su madre.
- Si es que dices cada cosa, mama. ¿A mi que me importa de quien sea hijo Arturo,Sergio o quien sea? ¿De que vas?
- Yo, de nada, pero su madre me comentaba el otro dia lo bien que le caias, y recordaba que el verano pasado ibais juntos y haciais una pareja estupenda.
- Genial - suspiro Montse disponiendose a salir de la cocina.
- Montse - la detuvo su madre - ¿que te pasa?
-¿A mi? ¡Nada!
- Has cambiado,hija. Estas... irritable. Y no lo digo por lo de ayer con los señores de la tele, que ya lo hablamos y lo entiendo, aunque no lo comparta. Lo digo porque...¡Ay, mira, no se!
- Mama, hemos cambiado todos - le dijo seriamente - Tu estas como un flan y todo el dia encima de mi. Pero yo me siento de fabula, puedes creerme, y estare mejor cuando todo el mundo deje de recordarme lo que me paso. Y si a pesar de todo he cambiado, para bien o para mal, es porque me vi muerta, y eso da que pensar ¿entiendes? Ahora las cosas mas sencillas me parecen las mas importantes y viceversa,, porque las importantes se me antojan idiotas. Aquellos dias, cuando crei que me iva de este mundo, me decia a mi misma que era injusto, ¿Por que yo? Ahora estoy viva y.. aun me hago esa pregunta. Pienso en esa otra persona para que yo...

- Calla, por favor - se estremecio su madre.

Se callo, pero no porque se lo acabara de pedir temblando su madre, sin porque su padre aparecio en la cocina recien llegado a casa de su trabajo, aunque ninguna de las dos lo habia oido entrar por la puerta.

- ¡Hola, familia! - saludo el hombre.
Le dio un beso a Montse. Luego le paso un brazo por los hombros.
- ¿Que hora es? - se extraño Maite.
- Hoy he salido antes - anuncio su marido - Y esta noche nos vamos a cenar al Maremagnum, todos.
Montse lo miro horrorizada.
- ¿Esta noche?
- Si, ¿por que?

Su padre salia poco. No podia decirle que habia quedado. Habia muchas noches. El verano estaba lleno de ellas, aunque cada una fuese especial, diferente, sobre todo cuando habia alguien esperandote.
Habia quedado con Sergio rapida y fugazmente al irse.
- No, no, por nada, papa. Me parece bien - dijo dandole un beso en la mejilla y abrazandole con cariño."
Continuara....

 
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