sábado, 10 de enero de 2009

Tercer latido.

VEINTICUATRO



"La tormenta de verano descargaba con fria furia sobre el pueblo. Todo se habia puesto repentinamente negro, en cuestion de minutos, y todo volveria a ser diáfanamente azul en cuestion de pocos minutos mas. Era lo tipico.
No le gustaban los dias de lluvia.

Eran dias tristes, melancolicos. Y aunque la lluvia fuese como aquella, subita y pasajera, a ella le poblaba el alma de vertigos funebres. La inundaba de sentimientos negativos.


Lo peor habia pasado ya. Hacia rato que ni siquiera tronaba y algunos rayos de sol atravesaban el cielo, pero aun llovia aunque con menor intensidad. Opto por descolgar el auricular del telefono tras asegurarse de que estaba sola y nadie la oia. Marco el numero de Carolina y espero.

Su amiga descolgo el telefono al otro lado antes de que pudiera morir el primer zumbido.

-¡Si! - grito.
- Soy yo.
- Ah, hola. ¿Has viso que porqueria de dia?
- Mejor que llueva y se mojen los bosques, y que no tengamos que ir a apagar incendios como cada año ¿no?
- Ya, me olvidaba de que eres "Doña Nohaymalqueporbiennovenga" y "Doña Postiva" en una sola pieza. ¿Que hay?
- Ha venido a verme.
-¡ Huy, que osado!
- Bueno, no ha entrado, estaba en la calle. Luego si, cuando llego mi madre.
- ¿Tu madre? Cuenta, cuenta.
- No es lo que crees. Estabamos hablando y, justo en lo mejor aparecio mi madre, cargada, y el la ha ayudado a meter las bolsas. Luego se ha ido. Hemos quedado.
- ¡Bien!
- Lo malo es que mi padre quiere ir esta noche a Barcelona.
- Bueno, que sufra un poco.
- Ha estado tan encantador, parecia...
- ¿Parecia que? ¡Vamos, sigue!
- Ha dicho que era un idiota por haber salido corriendo la otra noche; yo le dije que ningun idiota le dice a una chica que es preciosa de la manera que el lo hizo...
- ¡Muy bien, diez puntos!
- ... Y justo cuando me miraba con esos ojitos tan especiales... ha llegado mi madre.
- ¡Anda que tu socia!
- Inoportuna del todo, aunque no se que habria podido pasar.
- Tal y como lo pintas, ese se te declara a la primera.
- ¿Declararse?
- Si, si, declararse, a la antigua, "me gustas", "te querio" y cosas asi...
- No creo - vacilo Montse.
- ¿Que harias si lo hace?
- ¿Yo? Nada.
- Hazme caso, dale pie.
- Si, mujer, eso.
- ¡No lo pienses mas! ¿quieres? ¡Es perfecto!

Montse no respondio a los efusivos consejos de su amiga. Calló y el silencio llego al otro lado del hilo telefonico.

- Vale, perdona - dijo Carolina - pero es que...¡Jo, tia, que te lo mereces!
- Gracias.
- Si fuera yo..¡Huy, si fuera yo!
- Pero yo no soy tu.
- Yo me lo ligaba. Mira, tal y como tengo el cuerpo, que no se que me pasa, que unos dias tengo ganas de gritar y otros de llorar, porque es como si me faltara hasta el aire..
- A eso se le llama adolescencia - dijo Montse.
- Vale, abuelita, ponte una mecha y enciendete.
- No quiero problemas sentimentales - se justifico ella.
- ¡Tener un rollo de verano no es tener un problema sentimental, a no ser que te lo tomes ta en serio como te lo estas tomando! ¡Pasate un buen verano,sin preguntarte nada, sin plantearte nada, dejandote llevar!

Cada vez acababan hablando de lo mismo y Carolina le decia tambien lo mismo. Montse no lograba hacerle ver su punto de vista y, aunque lo hiciera, su amiga no le escuchaba. Era tozuda hasta...
- Deberia decirle lo que me paso ¿verdad?
- Si, del todo. Ya te lo dije.
- Lo hare.
- Se legal, es lo mejor.
- Vale,vale. Espera - miro hacia la puerta de la sala la oir el timbre exterior - Han llamado y no se si hay alguien para abrir.

Escucho a su madre haciendolo. Luego, una voz, y de nuevo los pasos de su madre, ahora acercandose a la sala.

- Te llamare despues - se despidio Montse.
- ¿Es el?
- ¡Y yo que se, adios!

Colgo exactamente en el momento en que su madre asomaba la cabeza por la puerta.

- Monste - anuncio Maite con infinita prevencion y tacto - Esta aqui Arturo."



VEINTICINCO




"Estaba alucinada, pero disimulo para que no se le notara, y menos su madre. Primero miro por la ventana. La lluvia habia perdido su fuerza, pero se resistia a abandonarlos y caia de manera persistente. No podian salir fuera, ni verse alli, en la sala, donde su madre podia oirla. Para hablar en privado solo se le ocurria su propia habitacion. Algo que le molestaba profundamente.

Arturo no tenia porque entrar alli.

Salio de la sala y se encontro con el. Su madre se alejaba hacia la cocina. La primera mirada fue de ira, pero la de su visitante era de suplica. No cambio la suya, ni dijo nada. Le basto con hacer un movimiento de cabeza para que Arturo la siguiera. Montse entro en su habitacion, espero que el hiciera lo mismo y cerro la puerta. Solo entonces se cruzo de brazos, se volvio hacia el y se le enfrento, decidida.

- ¿Que quieres?

Arturo no la miraba a los ojos, sino que recorria con la vista su entorno. Parecia buscar cambios, recuerdos. Montse volvio a sentirse llena de ira, como si estuviese robandole su intimidad.

- ¡Eh! - llamo su antencion - Te he hecho una pregunta. Contestala y vete.
- Quiero que me perdones.
- ¿Asi de facil?
- Si.
- ¿Y por que habria de perdonarte?
- Porque te echo de menos.
- Oh,vaya. Tu a mi, claro.
- Te quiero.
Le golpeo de lleno, en mitad de la conciencia. Hacia un minuto Carolina y ella estaban hablando de Sergio, y el que se declaraba era Arturo. Penso que la vida estaba llena de curiosos contrasentidos.

¿Notaria el que se habia puesto roja? No habia mucha luz en la habitacion, solo la claridad difusa que entraba a traves de la ventana.
Ahora si que la miraba a ella.

Un par de semenas antes, la peticion de Arturo tal vez hubiera tenido otro sentido.

Ahora...

- Arturo, por favor - suspiro cansada.
- ¡Entiendelo - casi grito el - Ya te lo dije: crei que ibas a morir, todo el mundo lo decia, y fui cobarde, pero solo porque no queria verte morir.
- ¡No es una justificacion! - le espeto Montse - ¡Era cuando mas te necesitaba!
- ¡Lo se! ¿Crees que no lo se? Me volvi loco...
- ¿Con Mercedes? ¿O ella es tu aspirina? - apreto las mandibulas con determinacion - Yo si me volvi loca. No sabes lo que es estar alli esperando cada minuto, mientras todo se desvanece a tu alrededor. No lo sabes, Arturo. Por eso ya no soy la misma.
- Si lo eres. Los sentimientos no cambian.

Dio un paso en su direccion, trantando de cogerla, pero Montse lo aparto con algo mas que genio. Con autentica fiereza.
- Se acabo - le dijo tajantemente - En mi vida ha habido un vertice, un antes y un despues. Tu perteneces al de antes. Olvidame.
- Te estas vengando.
- ¿Si? ¿Tu crees que es una venganza? ¿Tan inmadura crees que son? Te dire algo: estoy bien, muy bien, pero... ¿y si pasa algo?
- ¿Algo?
- Si, algo, un rechazo retardado o una recaida o... que se yo, algo, ya me entiendes. ¿Que haras?
- Esta vez no te fallare.

Monste no se lo penso dos veces, se quito la camiseta, con un gesto de absoluta determinacion, y se quedo ante el solo con el sujetador. La cicatriz, de arriba abajo, aparecio con toda su crueldad.

-¿Y esto Arturo? - se la toco con la mano - ¿Podras soportar esto?

El muchacho estaba boquiabierto. No espantado, ni con expresion de asco, ni siquiera de dolor, solo sorpredido.

- Montse...- trato de decir algo.
- Vete, por favor - le repitio ella.
- Dejame...
- Vete,¿vale? Ya sabes el camino.

No se puso la camiseta. Lo empujo hacia a puerta. Fue el unico contacto. Pero esta vez, el no se atrevio a tocarla ni a tratar de retenerla. Le basto con mirarla a los ojos. Se encontro tras la puerta, en el pasillo, al otro lado. Montse la cerro de golpe.

Y se quedo sola, en su habitacion.
Acompañada por su imagen en el espejo.
No estaba llorando; al contrario, se sentia fuerte, libre.
Sobre todo, libre.

Por eso, al pensar en Sergio, de pronto, y sin sentir que se le diparaba el corazon, supo finalmente lo que tenia que hacer."




VEINTISEIS



"El cielo volvia a esta despejado, sin nubes. la tormenta de verano habia cesado hacia rato, pero ella seguia mirando arriba, como si esperase algo, mientras moria el dia y el anochecer asomaba por la esquina del tiempo.

Ya estaba vestida y arreglada. Se irian al Maremagnum en cinco o diez minutos.
Todos. La familia feliz.
Comprobo la hora y se mordio el labio inferior. Las dudas le hacian debatirse entre llamar a Carolina para que fuese ella a decirle a Sergio que no podrian verse o...
¿Por que no
La visita de Arturo le habia despejado la ultima clave.
Ahora lo tenia claro y no le importaba nada mas. La vida era riesgo, y acertar o equivocarse era parte de ese riesgo. Cada dia tenia su propio valor. Cada minuto contaba. La felicidad de hoy no se recupera mañana, porque mañana es otro dia.

Hoy, hoy,hoy.
Ahora.
Tomo la decision cuando sus reflejos ya la habian tomado por ella; se habia puesto en pie adelantandose a la orden de su mente. Salio de la habitacion y busco a sus padres. Lon encontro en el baño: el afeitandose de nuevo y ella, acabando de peinarse.

- Salgo un momento - les dijo- Me recogeis en la piscina ¿vale?
- ¿Como que...? - salto el hombre.
- ¿Donde vas? - inquirio la mujer.
- He de ver a alguien. Habia quedado y no me he acordado de llamar.
- Bueno, vamos todos, bajas y te esperamos - propuso su padre.
- Yo ya estoym y vosotros aun tardareis diez minutos. Me adelanto y listo.
- ¿Y vas a ir corriendo hasta la piscina?

Esa era la preocupacion, y su madre se traiciono al decirlo. Lo que no querian era que corriera y se cansara, que acelerara los latidos de su corazon. Por eso casi se echo a reir. Si ellos supieron lo acelerados que sonaban en ese momento.
- Tranquila, que voy caminando - le dijo sin enfadarse - Y tu no te preocupes papa. Estare lista. Tocas el claxon y subo.

Los dejo con su ultima protesta en los labios y camino en direccion a la puerta. No echo a correr hasta que no hubo cierta distancia entre ella y su casa, y era verdaderamente la primera vez que lo hacia. Luego si, bajo las calles de la urbanizacion hasta el pueblo y, una vez en el,continuo corriendo, jadeando, pero sintiendose fuerte, como no se habia sentido en las pasadas semanas.
Ya no iba a pasarle nada.
Era demasiado feliz.

Miro de nuevo la hora. Habian pasado diez minutos desde que salio de casa. Sus padres no tardarian demasiado. Tenia que encontrarlo antes de que ellos hicieran sonar el claxon reclamandola o su madre asomara desde la carretera, mirar hacia abajo y pudiera verlos. Por eso no habia querido que la acompañaran.

Llego a las escalinatas de la piscina y se asomo al muro. No lo vio, pero las bajo igualmente, porque el espacio era lo bastante grande como para que pudiera estar en cualquier parte. Una vez abajo, primero fue hacia el bar, pasando entre las mesas abarrotadas de gente que tomaban algo o cenaban temprano. Sergio no se encontraba alli. Fue hacia las pistas; luego hacia el recinto de la piscina. Nada. Empezo a creer que el ya se habia ido al ver que no aparecia, o que aun no habia llegado por alguna razon. Iba a regresar arriba, abatida, cuando lo vio bajar las escaleras.

Echo a correr hacia el.
- ¡Sergio!

El muchacho se detuvo en el ultimo peldaño. Miro en su direccion. Sonrio al verla correr y bajo a su encuentro. Montse no se detuvo hasta casi saltarle encima. Sus ojos brillaban.

- Escucha - le dijo jadeando - no puedo quedarme, he de ir con mis padres a cenar a Barcelona, pero no queria irme sin decirtelo.
- Ah - mostro su desilusion el antes de fruncir el ceño ante la sonrisa de Montse - ¿Que te pasa?
-¿Tu que crees?
- No se, pero pareces otra.
- Soy feliz.

Y lo abrazo.
Un, dos, tres largos segundos. Una corta pero intensa eternidad.

En ese momento se escucho un claxon.

Montse se aparto de el. Le basto con verle la cara para saber que lo habia entendido, a pesar de su perplejidad.

- He de irme, ¡adios!
- ¡Montse! - la retuvo con su voz.
Ella se quedo quieta en el prime peldaño de la escalera.
-¿Que?

Sergio vacilo.
- Nada - dijo con incierta vaguedad.
Monste volvio a bajar el escalon. Cubrio los tres pasos que la separaban de su contacto y se detubo muy cerca de el. El claxon sono por segunda vez.

- Dilo - le pidio.
Lo hizo.
Aunque sus ojos hablaron antes que su voz.

- Te quiero - dijo Sergio.
- Ya lo se - sonrio ella- pero queria oirtelo decir.

Su sonrisa lo atrapo, le hizo perder el temor final, lo obligo tambien a sonreir, despacio, al comprender que era verdad, que no se trataba de un sueño.


Todo estaba alli, en sus ojos, en esas sonrisas. Despues, se miraron a los labios, mutuamente, y tras, una complice aceptacion se acercaron, todavia sin tocarse.

No llegaron a hacerlo.
Solo sus labios.
Pero fue como si uno y otra se fundieran en un solo ser.

El claxon sono por tercera vez, solo que ahora Montse fue incapaz de oirlo."




Continuara...

5 comentarios:

* Cris * dijo...

Aaaaahhhh!!!!! Por fin ha llegado ese beso.... por fin!!! Si es que... qué bonito es el amor, cuando es correspondido, claro... Qué historia más bonita y qué impertinente Arturo!! Por qué todos los ex son igual de lelos?? Uff no lo entiendo... Bueno, yo sigo esperando a mi "Sergio" ejem ejem...

Un besazo mi niña!

VeRo dijo...

Este libro demuestra lo bonito del amor, el querer a alguien por encima de todas las cosas...y menudo hombre, de estos ya no quedan...ayy quien tuviera un Sergio en su vida...yo sigo buscando al mio particular, pero no aparece...

Cuidate, un besazo!!

Astrágalo dijo...

ya no hace falta que compremos el libro, solo con leerlo en tu blog nos bastará. lo tienes que terminar, eres capaz de dejarnos sin el capitulo final..

Un besito astragalin.

Lorena dijo...

Siiiiii!joooo!q bonito!x fiiin...Ay...ni que fuera yo la protagonista..Bueno,ahora a esperar poco a poco el final..q ver q pasa!
Ya tienes otro libro???jajaja...lo estamos esperando al final de este... Bs =)

luz blanca dijo...

Siiiiiiii...siiiiiiii ainsss q ganitas tenia yooo de ese besico hummm¡¡¡ ,y el c++++n ,del arturo grrrr... y el claxón anda yá hombre con el claxón..jajajajaja ,un besazo reina

 
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