lunes, 5 de enero de 2009

Tercer latido

VEINTE


"Eran dos, un hombre y una mujer. En el coche, antes de entrar, habia visto camaras, focos y otros aparatotos, pero ellos no tenian nada en las manos. Estaban sentados en la salita, en el sofa, acompañados de casi toda la familia : su padre, su madre y Dani. Solo faltaba Julio. Ella bebia Coca-Cola y el, una cerveza. Al verlas entrar, se pusieron en pie.

- Monste, hija - sonrio su madre- estos señores han venido...
- ¿Que quieren? - quiso saber ella sin perder ni un segundo, comprendiendo de todas formas que era una pregunta estupida.

La brusquedad de su hija hizo que Maite se quedara cortada.

- ¿Montserrat? - la mujer tendio una mano que ella fingio no ver.
- Montse - trato de decir algo su padre.
- ¡Vas a salir en la tele! - grito Dani.
Carolina llego junto a ella y le cogio una mano. Fue una presion muy fuerte y directa, hermosa. Montse no se sintio sola. Su valor se vio reforzado.
- Escuchen... - empezo a decir.


Lo hizo demasiado debilmente. Los grito de Dani dando saltos y repitiendo que iba a salir en la tele, ahora ganaron sus palabras. El hombre fue el que tomo la iniciativa, probablemente viendo el desconcierto familiar y la sensacion de desamparo des su colega al quedarse co la mano extendida si que Montse se la estrechara.

- Somos del program Un tema a debate - la informo - Ella es Judit Comas y yo soy Jaime Salanova, y nos encargamos de la produccion y otros aspectos, porque en verano...
- Lo siento, pero yo no voy a ir - dijo Montse.
- No entiendo - vacilo la mujer - Es un programa de gran audiencia, el numero uno de los viernes y...
- Por favor - pidio Montse.

Los visitantes miraron a los cabezas de familia, tal vez en busca de ayuda, tal vez, porque no entendian la situacion.
- Nena, yo creo que deberias ir - dijo su madre.
- ¿Por que?
- Por que es bueno hablar de ello.
- ¿Para quien? - pregunto Montse - Yo quiero olvidar y nadie me deja, y encima quieres que me exhiba como un bicho raro para que me vea todo el mundo y para que sigan mirandome como a una especie de monstruo.
- No eres un monstruo - manifesto su padre.
- ¿No? Entonces,¿ a que viene tanto interes por mi? ¿Por que quieren entrevistarme?
- No estas sola - dijo la mujer de la tele - Habra otras dos chicas en tus condiciones, y un chico con un riñon...
- Y los padres del chico que murio y gracias a el salvaron...

Los detuvo a ambos. Recordo instintivamente la humedad de los ojos de Sergio la noche pasada, porque a ella se le llenaron de golpe de lagrimas y apenas pudo contenerse.

- Por favor, ¿quieren dejarme en paz?

Hubo un silencio muy tenso, tanto que hasta Dani se callo y los miro a todos desconcertados. La presion de la mano de Carolina aumento. Era comos si a traves de ella le gritara "asi, dales duro, bien"

- Podriamos hacerte una entrevista aqui mismo - insistio todavia, en un intento desesperdo, el hombre.
- ¿No lo entiende? - casi grito Montse - Quiero que se olviden de mi. Quiero ser una persona normal y corriente, no un fenomeno, ni... No soy la unica, ¿vale? Aunque mi caso diera que hablar no soy la unica. Ustedes montaron la publicidad, pero ahora ya basta, por favor, ya basta.

Llego al limite y, antesde estallar y dejarse llevar por las lagrimas, dio media vuelta y salio por corriendo por la puerta, sin dejar la proteccion de la mano de Carolina, de que tiro para que la siguiera. Todavia antes de meterse en su habitacion y cerrar la puerta, pudo escuchar a sus padres iniciando las primeras excusas por su insolito comportamiento.

- ¡Que verguenza por Dios! ¡Perdonen! Es que todavia.. - se avergonzaba su madre.
- Lo paso muy mal, ¿entienden? Justo ahora, esta volviendo a la normalidad y...- se justifico su padre.
- ¿No saldremos en la tele? - gritaba Dani, enfadado."




VEINTIUNO


"Sabia que era un sueño.
Y a pesar de ello, tenia miedo, un miedo que la paralizaba en la realidad, mientras que en el sueño era capaza de moverse.


Caminaba por un lugar muy oscuro, muy denso. Era como si estubiese inmersa en un espacio en el que el aire fuera solido, como una nube de algodon, ya que podia verlo y tocarlo, asi que susu movimientos era lentos y premiosos. Le costaba avanzar, le costaba respirar. Y sobre todo le costaba despertar, a pesar de que desde el sueño ella se lo gritaba a si misma.

- ¡Vamos,despierta! ¡Hazlo ya! ¡No es mas que un sueño! ¡Ya no estas aqui, no es mas que una ilusion!

Entonces percibio el tam-tam. Un batir de tambores lejano, pero fuerte, que iba alejandos muy despacio de ella.

No veia nada.
Tan solo sabia que, cuando escuchara el ultimo golpe, todo habria acabado, ,porque el tam- tam provenia de si misma, de su corazon.
El tam- tam eran los latidos de su corazon.
La oscuridad se hizo mas profunda, y con ella crecio la angustia. Extendio una mano, buscando algo a lo que agarrase, y de pronto lo encontro:otra mano. Se sintio a salvo, pero solo fue ua breve sensacion. La otra mano la sujeto con firmeza y tiro de ella para alejarla aun mas de los latidos.

Se resistio,lucho.
Pero la mano era implacable, y en la oscuridad, cada vez mayor, mas asfixiante. Amenazaba con cerrarse del todo y aprisionarla para siempre, por toda la eternidad,
Entonces se rindio, comprendio que ya no podia mas.

Se rindio y, justo en este momento, de alguna parte, le llego una voz.

- ¡Hay uno, hay uno!

La esperanza.
Todo cambio en un segundo. La mano la solto, la oscuridad se rompio con una tenue claridad y el sonido del tam-tam retumbo en sus oidos.

Se desperto.
Y suave, muy suavemente, abrio los ojos.
Estaba en su cama, en su habitacion, en el mundo real.
Recordo otra cama, otra habitacion, otro mundo, el del hospital,la mañana que habrio los ojos y le dijeron que estaba viva.
Viva."





VEINTIDOS




" Habia creido verlo un par de veces, pero no estaba segura de ello. Ahora si, su imagen se le hizo clara durante un pequeño instante, entre las plantas del otro lado del muro. Fue a su habitacion, se puso una camiseta por encima del bañador y unos vaqueros. Luego salio a la calle. Le dio la impresion de que el se iba a marcharse.

- ¡Sergio!
El chico se detuvo y giro la cabeza. Le cambio a cara. Dibujo en ella una sonrisa luminosa, como el dia, y regreso.
- Hola.
- ¿Que tal? - le pregunto Montse.
- Bien - se limito a decir el.
- ¿Donde estubieste ayer? No se te vio el pelo.
- Tuve un trabajo.
- ¿Ah si?

- Nada importante - evadio los detalles.
- Carolina y yo fuimos a buscarte.
Se azoró, pudo notarlo, aunque no se imagino por que, ni le dio importancia alguna.
- ¿A la pension?
- Claro.
- No me dijeron nada.
- Bueno tampoco dejamos recado. Si hubieramos podido subir, si,te habriamos preparado alguna sorpresa en la habitacion, pero a dueña no parecia muy dispuesta.
- No quiere a nadie extraño en las habitaciones.
- Ya- paso del tema Montse - ¿Que haces?
- Te estaba esperando.
- ¿Por que no llamabas? - se extraño ella.
- No me atrevia.
- ¡No seas tonto! Si hubiera sabido que estabas aqui...
- Tambien me dio corte la otra noche - reconocio Sergio.

Monste se puso ligeramente colorada,pero lo domino. Queria oir lo que tuviera que decirle. Al ver que el no seguia, lo intento por su parte.

- Si, me di cuenta - manifesto - Casi echaste a correr.
- Soy un idiota, lo siento.
- No eres un idiota. Ningun idiota le dice a una chica que es preciosa e la forma que tu me lo has dijiste. Y hay momentos en que a una le hace falta que le digan cosas asi, ¿sabes?

Se miraron fijamente, bañados por el sol de julio que caia a plomo pese a la presencia de numerosas nubes negras que ellos ni notaban.

En ese momento Montse se rindio.
Y deseo que el la tocara, aunque solo fuera un roce.
- Montse, yo... - comenzo a decir.

Tal vez necesitaba de la noche y del silencio para expresarse, porque lo cierto es que ahi acabo todo. Los dos fueron despertados por su abstraccion por el ruido de un coche doblando la esquina. Miraron hacia el y Montse reconocio el viejo cacharro de su madre, que solo usaba para hacer recados en el pueblo o para no volver demasiado cargada de la compra.
Odio la interrupcion y su mala suerte.

- Es mi madre - suspiro.

Sergio dio un paso atras. El coche no aparco delante de casa, sino que dio un giro y se quedo ya de cara a la puerta del garaje. Maite bajo de el sudorosa y congestionada.

- ¡Ay, hija, que bien! - fue su primer saludo - Ayudame con esto ¿quieres?-miro a su acompañante y, sin cortarse, pregunto - ¿Quien es tu amigo? ¿No me presentas?

Monste quiso que se la tragara la tierra.

- Mama, Sergio. Sergio, mi madre.

Ya no habia magia. Era un chico y una chica, en verano, con una señora madre en medio.

- ¿Que tal, señora? Encantado.
- Bien, hijo. ¿Nos echas una mano? Entre los tres...

Sergio lo hubiera echo igualmente, porque ya se movia en direccion despues de darle la mano. Fue a la parte de atras del coche y cogio la mayoria de las bolsas el solo.

- ¿Que haces? ¡Dejanos alguna! -protesto con simpleza la mujer - ¡Oh, que fuerte! Bueno, vale, como quieras.

Entraron los tres, aunque Montse sabia que Sergio tardaria menos de un minuto en irse."


Continuara....

sábado, 3 de enero de 2009

Tercer latido


DIECISEIS

"Nada mas salir de su casa y cerrar la puerta, escucho los latidos de su corazon, y supo que si, que Carolina tenia razon. Aquello era una cita.
Su primera cita de verdad desde...
¿ Por que, si no, se habia arreglado tanto? Habia buscado la ropa mas adecuada para parecer informal pero al mismo tiempo estar bien y sentirse guapa o paracerse a el. ¿Por que se sentia feliz? ¿Por que reia?


Tal vez fuese una locura, pero desde su operacion, todo lo era. A veces se decia que vivia un tiempo prestado, que en otras circunstancias ya estaria muerta. Asi que todo lo que hiciera desd entonces era un regalo, aunque viviera cien años. Un regalo muy hermoso que debia aprovechar.
Si, le gustaba Sergio.
Era... diferente.

Habia en el algo intangible, extraño, algo que no alcanzaba a comprender. Y esa magia era lo que mas la desconcertaba. Cada vez que recordaba su cara, el brillo de sus ojos, su timidez, y su miedo, y su inseguridad, lo veia lleno de una sensibilidad desconocida. A su lado, y solo habia pasado junto a el unas pocas horas, se sentia a gusto, en paz. Todo cambiaba.
Como si Sergio fuese el futuro.

¿ Absurdo? Tal vez ¿ Prematuro? Posiblemente. Y mas desoues del encuentro con Arturo, que le habia abierto todas las heridas, especialmente la de la frustacion. ¿ Que habia en Sergio? Nada. No era mas que un misterio.
Un misterio.

Recordo la celebre frase que su profesor de Literatura repetia constantemente "La vida es un misterio por descubrir, no un problema por resolver"
Bienvenida al misterio.

Ni siquiera se dio cuenta de que habia llegado al pueblo. Sus pensamientos la habian acompañado todo el camino. Trataba de amargarse el momento diciendo que el era ave de paso, y al segundo se decia que no, que tal vez se quedase como habia sugerido. Trataba de inculcarse un poco de dureza y calma, y al segundo pensaba en Carolina y en su estimulo. Trataba de convercerse a si misma de que ya lo habia pasado bastante mal con Arturo como repetir la experiencia tan rapido,y al segundo comprendia que necesitaba lo mismo que todo el mundo, lo que buscaba sin descanso y a veces por instinto, sin darse cuenta : amor.
Asi que decidio dejarse llevar. Necesitaba tiempo.
Y esperar.

Sergio estaba en la puerta de la piscina, sentado sobre una hermosa moto de buena cilindrada que era la admiracion de los crios y menos crios que observaban."



DIECISIETE



" La musica sobrevolaba por encima de sus cabezas llenando el recinto con su fuerza penetraba en ellos por cada uno de sus poros, impregnandose, saturandolos. El sudor emergia de dentro a fuera y la musica fluia en sentido inverso, consiguiendo la catarsis perfecta. Y en medio de la pista, rodeados por otra decena de acólitos, su libertad cobraba forma, estallaba con el extasis de sus sentidos saturados.

Montse abrio los ojos por un momento. Le gustaba bailar con los ojos cerrados, dejandose llevar. Y hacia mucho que no bailaba, una eternidad. Tanto que casi ni recordaba cuando habia sido la ultima vez, ni que cancion era su favorita entonces. Tambien aquello formaba parte de un pasado que se le antojaba lejano. Se dio cuenta de que Sergio estaba mirandola y volvio a cerrarlos. Su mirada la acompaño. Era igual que una caricia. No se sentia desnuda ante ella, sino protegida y a salvo.

Lo habia pillado mirandola casi una hora antes. Y ahora ella deseaba hacer lo mismo, mirarle a el, bailando, moviendose con buen ritmo. Una vez, para saber y compreder que era real, no un sueño.
Volvia a ser una chica normal.
Una chica normal saliendo con un chico... ¿normal?

Vestia bien, con clase, y sus modales no eran vulgares, ya lo habia comentado Carolina. Ahora, ademas, estaba la moto. No entendia mucho de maquinas como esa, pero aunque el le dijo que no era mas que un 125, lo cierto es que parecia buena, y estaba cuidada, reluciente.
¿ Como podia estar buscando trabajo en Villarana y tener una moto asi?
La musica cambio de golpe, se hizo mas estridente, mas hipnotica. Casi al unisono los dos dejaron de bailar, aunque fue Montse la que puso cara de asco. Sergio sonrio y le abrio el camino para salir de la pista ahora con el personal bailando con mayor fiereza. Tardaron un poco en llegar a la barra del local porque ivan contracorriente, pero cuando lo hicieron, se sintieron a salvo del caos que dejaban a sus espaldas. Sergio le acerco los labios al oido para acerse entender mejor.
- ¿Que quieres tomar?
- Limonada.
- Vale, espera.
Se aparto de su lado y se incrusto en la barra, entre una rubia muy neumatica y una morena sugerente, que al instante le dieron un soberano repaso visual, de arriba abajo. A Montse incluso le parecio que la morena le decia algo, aunque no estaba segura. La rubia fumaba con descaro. Chicas de bandera. Dos buenas piezas.

Y de alguna forma supo que el muy bien podia estar con ellas, por muchas cosas, desde su atractivo hasta la clase que destilaba.
Pero no estaba con ellas, sino acompañandola.

Sergio paso dos refrescos de limon y regreso a su lado. Montse vio como la morena daba el ultimo repaso visual. La rubia ya habia desistido. Le tendio uno de los vasos y, de comun acuerdo, se apartaron un poco mas, hasta situarse en un rincon desde el cual la musica no les alcanzaba de lleno ni les impidia hablar, aunque de todas formas no podian hacerlo en voz baja, ni siquiera en un tono normal.

- Bueno, pues no esta mal esto - dijo el, señalando la discoteca.
- Es lo unico que hay - manifesto ella -Todo el mundo viene a Molins.
- Desde luego, en Villarana no hay muchas oportunidades.
- ¿Y en Tarragona?
Sergio la miro extrañado, sin comprender.
- ¿Que solias hacer en Tarragona? - dijo Montse.
- No demasiado, estudiar y todo eso - divago el - No soy muy asiduo a las discotecas.
- Vaya, lo siento.
- No, si me encanta estar aqui. No soy muy asiduo porque a estos sitios o vienes acompañado o es un palo. Y puesto que estamos juntos...
- ¿Por que no has siguido estudiando?
- Pienso hacerlo, pero no de momento... - aparto su miradade ella, y Montse pudo acercarse a un oceano de inseguridades - creo que necesito otras cosas, encontrarme a mi mismo, ¿no se dice asi?
- Y si estudias ¿que haras?
- Iba a empezar arquitectura.
- ¿Arquitectura? - se asombro Montse - Sopla. Desde luego lo tuyo...
- ¿Tan raro es que quiera tomarme las cosas con calma?
- No, pero... reconoce que es desconcertante.
- Si, supongo que si.
- Lo que no entiendo.... - comenzo a decir ella.
Sergio no le dejo continuar.
- Hace calor aqui - dijo interrumpiendola deliberadamente - ¿Salimos fuera un rato?

Montse lo observo. Mas que una propuesta era una decision, porque ya se movia buscando la salida, empujandola suavemente. Y se dio cuenta de que, por alguna razon, de la misma forma que ella no queria hablar de su operacion, Sergio no queria hacerlo de su pasado, ni de su presente.

Estaban empatados.

Alguien paso cerca de ellos corriendo y los empujo sin ninguna consideracion. Parte del liquido del vaso que sostenia su compañero se derramo y le salpico un poco.

- ¡Eh! - grito de pronto el - ¿Estas ciego o que?
El chico que lo habia golpeado se detuvo en seco. Era tan alto como Sergio y parecia algo bebido.
- ¿Pasa, tio? - le dijo en tono fanfarron - Lo siento, ¿vale?
- No estas solo - volvio a gritar Sergio.
- Ya, por eso vengo aqui. Si no, me quedaria en casa - le planto cara el otro.
- Sergio, vamos - le pidio Montse.

De pronto no lo conocia. Se habia puesto furioso, con los nervios a flor de piel. ¿O era por culpa de su pregunta y esa era la forma de querer escapar de ella?
Tuvo que presionarle el brazon con fuerza.
Su compañero vacilo un segundo.
Luego la miro.
Y mientras la paz irrumpia de nuevo en su animo, se relajo y dijo, revestido de un cierto cansancio:
- Si, vamos.
Pasaron juntos al quedon y salieron fuera."




DIECIOCHO


"La moto enfilo la suave pendiente de la calle a velocidad minima, pero no llego a detenerse delante de la casa de Montse. Lo hizo a unos diez metros, por la parte de arriba. En el mismo momento de frenar, Sergio paro el motor. El silencio recupero su dominio sobre aquel espacio lleno de quietud bajo el tochanado de estrellas que cubria el cielo. Las escasas luces que se veian, mortecinas y amarillentas, quedaban ocultas tras los muros, los arboles, las exhuberancia de las plantas y las cortinas que cubrian los cristales de las casas.
No estaban solos, pero se sentian solos.

Montse bajo de la moto y se quito el casco. Agito la cabeza y se paso la mano por el cabello, todavia muy corto. En el hospital habian insistido en ello, pese a sus protestas iniciales, y al final ya no le habia importado. Sergio tambien se quito el casco, pero no hizo ademan de apartarse del vehiculo,asi que se quedo encima, con las dos piernas apoyadas en el suelo, una a cada lado. Mientras ella seguia agitando la cabeza, el volvio a mirarla con palpable intensidad.
Ya no ocultaba sus sentimientos detras del miedo o los nervios.
Cuando Montse se que quedo quieta volvio a enfrentarse a sus ojos.
Y al silencio.
- ¿Que pasa? -lo rompio ella.

Hubiera esperado cualquier otra cosa menos aquello.
- Eres preciosa. - dijo el.

Se le disparo el corazon y estaba segura de que el color habia huido una vez mas de sus mejillas. No dijo lo que dijo por coqueteria, si no bajo el influjo de la conviccion.

- No, no lo soy.
- Lo eres, no seas tonta.
- Entonces gracias.
- Es curioso - menciono Sergio -, la primera vez que te vi...

Se quedo cortado, y en ese momento Montse hubiera deseado que no lo hiciera, mas aun, que estallara y se lo dijera todo. Necesitaba oirlo. Habia tomado muchas medicinas para el cuerpo, pero ninguna para el alma.

- Sigue - le invito.
- No me hagas caso - bajo la cabeza el, haciendo uno de sus gestos caracteristicos - Me siento ridiculo.
- ¿Por que?
- ¿Cuantas veces te han dicho lo mismo?
- Ninguna, es la primera - le dijo de verdad.

Espera otra frase, un ritual tipo "estan todos ciegos" o "me alegro de haber sido el yo primero" o... Pero Sergio continuo con la cabeza baja. Montse no supo que hacer , y mas cuando el la miro de nuevo y capto toda aquella intensa humedad en sus ojos.
- Sergio... - vacilo.

Si hubo alguna respuesta en sus labios, murio antes de nacer. Y lo mismo las dudas, que estallaron como pompas de jabon. Los ojos de su compañero lograron el equilibrio. El resto lo hizo el mismo, reaccionando. Primero cogio el casco de ella y metio el brazo por el hueco de la hebilla. Despues se puso el suyo.

- Tengo que irme - dijo demasiado deprisa.

No lo detuvo,aunque quiso hacerlo, La moto volvio a atronar en el silencio. Sergio le dio gas una sola vez antes de levantar una mano como despedida e iniciar el descenso de la calle."


DIECINUEVE


"-¿Que se fue? - exclamo Carolina.
- Si, asi - chasqueo los desdos para ser mas explicita,
- Pero.. - evidentemente no lo entendia y repitio - Pero....
- Fue asombroso - dijo Montse - En un momento me estaba diciendo que era preciosa y al siguiente...

- Algo harias.
- Que no.
- Tia, que los tios no se van asi como asi.
- Pues el lo hizo. Y parecia a punto de echarse a llorar.
- ¡No!
- No me lo invento, ¿vale? Tenia los ojos totalmente humedos.
- Ah, vale - hizo un gesto como side pronto lo entendiera todo - ¡Que fuerte!
- ¿Que es lo fuerte? - se perdio Montse.
- ¿Es que no lo ves? Ya no se trata de que le gustes, ¡se ha colado! ¡Y lo ha hecho a lo bestia!

- ¡Anda ya!

- Tia, que se ha colado y tiene miedo - insistio Carolina antes de poner cara de extasis y agregar - ¡Que bonito! ¡Un romantico!
- ¡ Y tu, que ingenua!
- ¿Yo? Pero bueno ¿estas ciega o que? ¡Un chico capaz de llorar por lo que siente es...! ¡ Por favor, Montse! ¿No tiene ningun hermano? ¡Yo quiero que alguien me diga preciosa y se ponga a llorar a moco tendido!
- ¿Y si sabe lo mio?
- Preguntaselo.
- No puedo.
- Pues entonces, diselo. Pero no creo que eso.
- ¿Por que?
- Pues porque basta con mirarle a los ojos - repuso Carolina - Los tiene de carnero degollado ¡Pero si es un dulce! No se como no atacas.Y con lo que queda de verano por delante ¡una pasada! Ojala me ocurriera algo asi a mi, ibas a ver tu. Mejor dicho, de ver nada, porque me perderias de vista hasta septiembre,
- O sea, que soy la chica del año no, la de la gran suerte.
- Mira, si lo dices por esto - puso el dedo en el pecho de Montse - pase. Pero si lo dices por lo demas...No tienes mas que pensar en Arturo y ahora en Sergio. Es que ni punto de comparacion, vaya.
- Yo estaba enamorada de Arturo - reconocio Montse.
- Y yo de Nacho hace un año, mira esta. Y bien colada que estaba. Ahora en cambio ni yo lo entiendo. Lo veo y me pregunto si tenia el gusto en salva sea la parte. Ademas tu lo has dicho,estabas.Eso es pasado. O aun...
- No, ya no.
- ¿En serio?
- ¿Con lo que me hizo?
- Eso no significa nada. Si le quisieras, lo perdonarias y amen.
- Pues ya no lo quiero, aunque a veces recuerdo cosas, lugares... ya sabes. El otro dia, cuando habamos, lo comprendi. Me queda un ligero dolor, una resaca, ¿entiendes?. Pero se acabo.
- Eso es cierto - calculo Carolina - Los sentimientos siempre dejan un poso¿verdad?
- Yo mas bien diria una herida. Dicen que, cuando te cortan un brazo o una pierna, tu aun sigues sintiendolo y te dan ganas de rascarte los dedos porque te pican.
- ¡Ay, calla! - se estremecio su amiga.
- Soy una experta en hospitales ¿recuerdas? - bromeo Montse.
- Pues mira tu que bien.
Se detuvieron de pronto. Habia un coche aparacado delante de la casa de Montse. Y un coche nada tipico. Las siglas de una caden de television eran visibles en el capó del coche y la puerta. Carolina deslizo una subrepticia mirada en direccion de su compañera, que habia perdido su recion nacida sonrisa tras la broma. Pudo captar el abatimiento, el subito cansancion, el peso sobre los hombros cayendole encima, la profunda impresion causada por aquella aparicion.

- Por favor - le suplico Montse - entra conmigo.
- Claro.
En el fondo habria deseado dar media vuelta y echar a correr, pero sabia que era inutil, asi que entro en su casa seguida por Carolina."
Continuara....






martes, 30 de diciembre de 2008

Segundo latido

CATORCE

"Inicio el ascenso de la pendiente que conducia a su calle pensado en Sergio y en las tres ocasiones en que habia estado con el, incluida la primera, tan curiosa y ridicula, cuando noto la presencia cerca de ella. Al levantar los ojos del suelo lo vio.

Arturo.

Se quedo paralizada. No solo no se lo esperaba, si no que fue como si la atarcaran a traicion, como si el pudiera haber leido sus pensamientos. Supo que se habia quedado blanca por la impresion, aunque el no pudiera notarlo, rodeada por las primeras sombras de na noche estrellada.


- Hola Monte.
Estaba a unos cinco metros, de pie, aunque seguramente habia estado esperandola sentado en alguna parte baja del muro de los señores Caldentey. Solo dio un par de pasos en su direccion, asi que, despues de todo, los pocos metros que aun los separaban eran igual que un abismo.
Montse logro reaccionar.
Continuo caminado y trato de pasar de largo a su lado.
No lo consiguio. Arturo la retuvo cogiendola del brazo. Montse hizo un gesto de furia para soltarse.

- Espera ,por favor - le pidio el chico.
- ¿Que quieres? - le lanzo toda su ira en forma de mirada, una mirada cargada de reproches y desprecio.
- ¿Como estas?
- ¿Es eso? ¿Te interesas unicamente de mi salud? Pues ya lo ves muy bien ¿No se nota?
- ¿De verdad estas bien?
- ¿Preocupado a estas alturas? - le disparo verbalmente ella - ¿A ti que te parece? No tengo aspecto de muerta ¿verdad?
- Eres injusta - susurro con dolor.
- ¿Yo? ¿Injusta yo? - parecio sorprenderse Montse.
- No tuve muchas opciones.
- Tuviste una - se puso el dedo indice en el pecho - Yo. Pero pasaste de mi.
- ¿No lo entiendes? - elevo la voz Arturo - No queria verte...
- ¿Que, morir? Vamos, puedes decirlo, ya lo he superado.
El muchacho bajo la cabeza. Montse experimento un torbellino de sensaciones. Los recuerdos cruzaron su mente como si fuese transparente. Eran como nubes sin rumbo, pero nubes compactas, llenas de momentos que un dia fueron inolvidables.
Y habia pasado tan solo un año, aunque parecia que todo se remontara a otro tiempo y otra dimension.

- El amor es hasta el final ¿sabes? - dijo imponiendose a su culpable silencio - No vale para pasarselo bien y cuando van mal dadas...
- Tuve miedo... - confeso Arturo.
- ¿Que te crees que senti yo? ¿Miedo tu? ¡Yo si que tenia miedo, y estaba sola! ¿Donde estabas tu cuando esperaba la muerte en el hospital? ¡Mier, Arturo! ¿Donde estabas?
- Lo siento. Ahora.
- Ahora soy otra - no le dejo hablar.
- No es verdad.
- Si lo es, mirame.
Arturo seguia con la cabeza baja.
- Mirame - repito Montse con mas fuerza en al voz.
Lo hizo. Ella se habia jurado no llorar. El, en cambio, parecia roto y a punto de hacerlo.
- De acuerdo - dijo el chico - algo si has cambiado, pareces mas dura.
- Al contrario. De dura nada. Ahora amo la vida porque se lo que es estar a punto de perderla. Me siento mejor, como pesona, y tambien, feliz y contenta.. Pero aun tengo miedo, vivo y duermo con el. Y es porque aun me siento sola y me cuesta adaptarme a cuanto me rodea desde que me dieron el alta. Pero se que saldre adelante.
- Por favor, dejame que...
Volvio a quedarse cortado.
- ¿Quieres volver a intentarlo de nuevo o es solo que te sientes culpable? Continuas siendo tan egoista como ya lo eras antes, aunque yo no me diese cuenta.
- ¿Egoista?
- No importa, en serio. Ya no - le mostro las palmas de sus manos desnudas - Me duele pero ya no me importa. Yo estaba en el hospital y tu ya salias con Mercedes. Por cierto, ¿como esta? Hace mucho que no la veo.
- Fue una locura. Igual hubiera podido fumarme unos porros o beber hasta emborracharme - quiso justificarse el.
- No me vale - nego Montse - Te buscaste a otra y ya esta, y encima fue ella "Doña Caliente", ideal para hacerte olvidar, porque todo el mundo dice que es muy fogosa. Pero da lo mismo, de verdad. Dejemoslo asi. Dicen que el prime amor no se olvida y yo no te olvidare, aunque estoy empezando a entender que lo nuestro solo fueron fuegos artificiales.
Por primera vez, y tras aguantar estoicamente el chaparron verbal. Arturo la miro y con dureza.

- ¿Es por ese?
- ¿Quien?
- Ya sabes a quien me refiero. Ese con el que estabas.
- Es un amigo. Acaba de llegar al pueblo, aunque a ti eso no te importa.
- Has estado un par de veces con el.
- Exacto - fruncio el ceño al darse cuenta del comentario -¿Me espias?
- No. Me lo han dicho nada mas.
- ¡Genial! - suspiro molesta -¡Desde luego un pueblo es lo ideal para disfrutar de intimidad! ¿Tienes a muchos correveidiles a sueldo?
De pronto parecio cansarse de todo aquello. La ira aumento y, sobre todo la necesidad, de escapar, de echar a correr. Su habitacion estaba a menos de treinta pasos.
- Bueno ya vale ¿que quieres?
- Nada - murmuro el con dolor.
- Entonces buenas noches - dijo ella.
Reanudo su camino, lo esquivo con miedo de que volviera a retenerla y, al no encontrar oposicion, gano seguridad, confianza, y acentuo el ritmo de sus pasos.
Fueron exactamente treinta y dos hasta meterse en su habitacion, a salvo."



QUINCE


"- Quiere volver - sentencio Carolina.
- No, no lo creo. Se siente culpable y nada mas.
- Oye - hizo un gesto terminante su amiga - : lo que yo te diga. Quiere volver.
- Pues no me dijo nada.
- Tia, si es que tal y como me lo cuentas, aun no se como no echo a correr. Y no te digo que hicieras mal, que va. Yo en tu caso, te juro que le pego una patada entre las piernas, asi, de buenas a primeras, y luego, si puede, hablamos.
- Pues yo pienso que no, Y no me importa. Ni le culpo. A fin de cuentas la mayoria de la gente todavia me ve como un bicho raro, una especie... de monstruo de Frankenstein.
- ¡Hala! ¿Que dices?
- En serio. Puede que aun me quiera, no te lo discuto, pero esto...- se toco el pecho con un dedo.
- Yo creo que te equivocas. Lo que pasa es que Arturo se ha dado cuenta de que metio la pata y que fue inmaduro. ¿Aun sale con Mercedes?
- Ni idea.
- Si sale, que lo dudo, no le dura ni este verano.
- Bueno, ella es muy... convincente. Fijate en lo poco que tardo en saltar sobre el en cuanto estube fuera de circulacion.
- Pero si no pegan ni con cola. Mercedes es un pendon desorejado, ideal para inmaduros como Arturo - repitio poniendo el dedo en la llaga.
- Mira me da igual, en serio. Ya lo he superado.
- No habias vuelto a verlo, que eso es otra cosa.Ahora ya te has enfrentado a el, si que puedes superarlo. ¿Y Sergio?

La pregunta de Carolina la golpeo de lleno, porque no se la esperaba y porque, desde que su amiga habia llegado a su casa no habia echo otra cosa que hablar del encuentro de la noche pasada con Arturo. Ni siquiera se habian dado el baño en la piscina pese al calor. Estaban tiradas en las tumbonas, al sol, disfrutando del silencio de la mañana, todo un lujo teniendo en cuenta que Dani todavia seguia en la casa.

- ¿Que pasa con Sergio? - se traiciono Montse
- "¿Que pasa con Sergio? ¿Que pasa con Sergio?" - la imito Carolina poniendo una cara ridicula - A ver, ¿que quires que pase? ¿Lo has visto?
- Si, ayer.
- ¡Huy, pero que cerda! - su amiga se incorporo hasta quedar sentada de cara a ella - ¡Cuenta, cuanta!
- No hay nada que contar - dijo Montse despacio, alagardo las vocales.
- ¡Y un cuerno!
- Nos tropezamos casualmente y estubimos charlando un par de horas, nada mas.
- ¿Casualmente? ¡Y que mas, rica! ¿Habeis quedado?
- Para esta tarde.
- Huy, huy, huy! - se lleno de sospechas Carolina - ¡Una cita!
- No es una cita, solo hemos quedado.
- Ya, y yo soy Leonardo di Caprio reciclado y de paso. ¡No me vengas con historias!
Logro hacerla reir.
- Te gusta, ¿lo ves? - insistio Carolina.
- ¿No decias que era mono? - se justifico Montse.
- ¡Es monisimo, tia! ¡Y un sol, se le nota!¡Si es que me parece genial!
- Pues no va a pasar nada, asi que no te dispares.
- Ya.
- ¿Crees que soy tan directa como tu?
- Te lo repito: lo que te convendria este verano. Un poco de marcha loca, aunque solo sea para desquitarte y ponerte en onda.
- ¿Con el?
- Con el.
- Lo pensare.
- A veces te dara una bofetada. ¿Cuantas veces crees que vas a encontrarte un chico asi, y al que, encima le gustes? Oye, que no somos top models. No estamos mal... - se paso las manos por la cintura e hizo un gesto lleno de coqueteria - pero desde luego no somos la Schiffer- y volvio a cambiar de tema, tan subitamente como era su costumbre, para preguntare de pronto - ¿Le has dicho ya lo tuyo?
- No, ¿por que habria de hacerlo?
- ¿Que tiene de malo? No tienes el sida ni nada de eso, ¿vale?
- Queria queria que fueramos a la piscina esta mañana - bajo la cabeza Montse.
- Y en lugar de aceptar, te quedas aqui.
- Me da corte - le confeso.
- No se lo digas de momento, pero la verdad es que con ese traje de baño no se te nota nada.
- ¿Tu te bañarias en publico con este bañador?
- Tampoco es tan espantoso - mintio Carolina - Ademas, tarde o temprano, s sigue en el pueblo, se lo diran.Tod el mundo lo sabe y en cuanto lo vean dos veces mas contigo...
- Dejalo. No quiero pensar en ello - y se levanto para echarse al agua.
- Dios, como te gusta - suspiro su amiga.
- No seas boba.
- Si no quieres decirselo, es que te importa.
- A veces te odio.
- Y yo a ti- le saco la lengua Carolina - Porque a estas alturas de julio, aun no me he comido una rosca, y tu, mientras, deshojando margaritas: que si Sergio, que si Arturo... A ver si va a tener que darme algo a mi tambien para que me ponga de moda...¡Eh, eh!¿Que haces? ¡ No, no, que esta muy fria!

Montse la estaba salpicando a conciencia, con todas sus ganas."
Continuara....

lunes, 29 de diciembre de 2008

Segundo latido

DOCE

" No logro alcanzarla hasta llegar casi a la carretera y,aun asi, no por ello dejo de caminar.
- ¿Quien era?
- ¿Quien era quien?
- Ese, el que te ha puesto tan furiosa.
- Yo no estoy furiosa.
- Bueno, pues el que ha incomodado.
- Tampoco estoy incomoda.
- Vale, solo era por curiosidad.
Montse se detuvo en seco.
- Era solo un amigo, nada mas - le dijo con chispas en los ojos - Un amigo que no se porto bien y ya esta.

Esperaba una nueva pregunta, pero Sergio no se la formulo. Al contrario, parecio aceptar su somera explicacion. Eso la deconcerto aun mas. Comprendio que no era como los demas, por extraño que se le antojara. Comprendio que era un buen tio. Y compredio que le gustaba.
Carolina tenia razon.
Siempre la tenia.
Le gustaba, y eso si era asombroso.
Tan rapido, tan inmediato a lo otro, a Arturo.
- Perdona - le pidio sinceramente mientras reanudaba la marcha - no me hagas caso.
- Es la segunda vez que me pides perdon en poco rato y no tienes por que hacerlo - dijo el- la verdad es que yo soy un redomado palizas.
- No, en serio - insitio Montse - Me has conocido en un mal momento, eso es todo. Por lo general no soy asi. Incluso hay quien me encuentra encantadora - pudo bromear.
- Hay epidemia de malos momentos ¿verdad?
- El mio es asqueroso - asintio con la cabeza haciendo un gesto de supremo abatimiento.
- Pero ahora... ¿estas bien?
- No lo se. Cuando pasa una temporada dificil, te queda una resaca de aupa.
- ¿Has estado enferma?
- Si.

De nuevo esperaba la pregunta siguiente, lo detalles que se escondian detras de su pequeña claudicacion. No queria hablar de ello, ni de nada, y menos con el, alli y ahora. Por eso los segundos transcurrieron muy lentos y por ello se extraño otra vez de que Sergio no le preguntase por su enfermedad. Penso que el la entendia. Penso que le evitaba deliberadamente un mal trago, o la incomodidad e decirle que no queria hablar de ello.
Ciertamente no queria hablar de ello.
Aunque si de otras cosas.
Por primera vez.
- Se llamaba Arturo - le confeso y salimos juntos hace un año.
- ¿Erais novios?
Montse se encogio de hombros.
- Supongo - dijo no muy segura.
- ¿Rompisteis?
- Simplemente dejamos de... Bueno - se enfrento a ello en voz alta - el dejo de verme.
- Se volvio loco, claro.
- Oh, si, se volvio loco - sonrio Montse.
- Y acaba de salir del manicomio, se le notaba.
- Su familia tiene una casa en una de las urbanizaciones. El va y viene. Hacia mucho que no lo veia.
- ¿Fue por .... esos problemas de los que acabas de hablarme?
- Si.
- Entonces no se portobien contigo.
- No, no se porto bien.
- ¿Le odias?
- No -dijo pero envolvio su respuesta con un gesto de asco.
- ¿Todavia le quieres?
Giro la cabeza para mirarle de frente.
- Eres un pregunton, ¿eh? - le solto con el ceño fruncido.
- Si - reconcio Sergio haciendo un movimiento de resignacion, de tono afirmativo, con la cabeza.
Tardaron en echarse a reir, solo un poco.Pero lo hicieron al unisono, liberandose de sus ultimas energias negativas, de sus miedos y prevenciones, dando paso a una inicial de sensacion de libertad con la que se arroparon.
Tal vez por ello, un por de metros mas alla, Montse volvio a oirse a si misma diciendo algo que no esperaba, pero que salio del alma, con todo su dolor, aunque con una especial sinceridad.
Algo tan simple como:

- No, ya no le quiero."

TRECE


"El camarero dejo dos limonadas sobre la mesa y, antes de irse de nuevo, Sergio saco una moneda de quinientas pesetas del bolsillo y se la tendio. Espero el cambio, se lo guardo y volvieron a quedarse solos.

La mesa, aunque apartada de muro sobre el que transcurria la carretera, no estaba precisamente rodeado de silencio y paz. Ademas,de la piscina del pueblo,pese a la hora, todavia salian algunos bañistas. Eso hacia que muchas veces mirasen a otro lado a causa de algun ruido, o porque alguien saludaba a Montse.
Sergio de dio cuenta de esta ultima circunstancia y se lo comento.

- Nunca te he visto con nadie, salvo con Carolina.
- Es que ella es mi mejor amiga, y a veces pienso que la unica amiga tambien.
- Sin embargo, todo el mundo te conoce.
- Esto es un pueblo - advirtio ella - No tiene nada de raro. Claro que nos conocemos todos, pero en lo que a mi respecta, ya me ha pasado la epoca de las pandillas.
- ¿A causa de... ese mal momento?
- Supongo.
- Pareces haber madurado mucho y de golpe por culpa de eso.
- ¿Ah, si?
- Bueno, no se, es lo que me parece a mi.
- No, no, si es posible que tengas razon - admitio ella - Aunque no me conocias de antes, asi que no puedes saberlo.
- No te conocia, pero acabas de decir que se te ha pasado la epoca de las pandillas, y a tu edad lo mas normal es salir en pandilla.
- Vaya eres todo un experto.
-No, que va.
- Oh, si. Y encima has dicho lo de "a tu edad" como si tubieras... que se yo, treinta años.
- A veces creo que los tengo - se justifico Sergio con cansancio.
- No me digas que..
- Todos pasamos malos momentos, no eres la unica.
- ¿Cual a sido el tuyo?
- ¿Y el tuyo?
- Yo he preguntado primero.
- Pues tienes tan pocas ganas coo yo de recordar lo que no te gusta.
- Vale - admito Montse.
Se llevo el vaso a los labios para disimular un silencio incomodo y casi lo apuro de un trago, victima de una repentina sed. Tenia que empezar a despedirse. Cena a las nueve. Y no estaba muy segura de querer verlo despues, asi que lo mejor seria que no saliera de casa.
Sin saber por que, intuia que volver a verlo, tan seguido y a solas, podia convertirse en peligroso.
Sergio parecio captar sus pensamientos.

- ¿Saldras despues?
- No, hoy no.
- ¿Por que?
- Quiero ver un progama en la tele - mintio
Su rostro mostro elocuentemente su desencanto.
- ¿Y mañana? ¿Por que no nos vemos aqui? - señalo la piscina.
- Nunca vengo a la piscina del pueblo - dijo ella - Tenemos uan en casa y prefiero bañarme alli. Menos gritos, salpicones y todo ese rollo.
- ¿Quedamos el veinticinco de febrero del año que viene?
- ¿Que? - se echo a reir Montse.
- Supongo que, si te lo pido con tiempo, no habra problema.
- No seas burro - siguio riendose - Despues de mañana por la mañana, viene mañana por la tarde.
- Vale, entonces, ¿nos vemos mañana por la tarde?

¿Era una cita?
- Si, claro, estare por aqui - dijo ella tratando de que no lo pareciera.
- Pues brindo por ello - Sergio levanto su vaso y tambien lo vacio.
-Bien - brindo Montse . Ahora he de irme.
- Te acompaño.
Ella detuvo su ademan de ponerse en pie.
- No, no hace falta.
- Pero si no tengo nada que...
- Sergio, que no, gracias.
Su tono fue tan irrefutable como su mirada.
El chico que quedo clavado en su asiento.

- Hasta mañana - se despidio ella suavizando la situacion con una sonrisa.
- Hasta mañana- le correspondio el.

Era la tercera vez que se despedian a solas y la tercera vez que ella echaba a andar sintiendo sus ojos clavados en su cuerpo. Pero no la tipica mirada del admirador que te desnuda con la mente. Era una mirada cargada de sentimientos confusos. Pudo percibir la ansiedad, la desazon, un cumulo de energias y tormentas que caian sobre ella.
Le fue dificil no girar la cabeza.
Le fue dificil no apretar el paso y mantenerse serena.
Y le fue mas dificil dejar de pensar en todo aquello, en la novedad que representaba, la sorpresa, el suave color de las sensaciones que sentia.
Tanto que acabo rindiendose a la evidencia: no podia dejar de hacerlo."
Continuara...

sábado, 27 de diciembre de 2008

Segundo latido

NUEVE


"El medico examino el trazo de la linea que iba dejando el electrocardiograma en la larga hoja de papel. Un trazo continuo, de subidas y bajadas estables, siguiendo los impulsos marcados por el corazon en cada uno de sus latidos. Montse, tendida horizontalmente y conectada por medio de los electrodos la sistema de aparatos, lo observaba de reojo, pero tambien con confianza. Los dias en los que la angustia y el miedo dominaban cada una de aquellas escenas habian pasado. Por si no fuera bastante, el hombre la tranquilizo aun mas, sin esperar a que la prueba habria termiando.

- Bien, muy bien - comento - Perfecto.
- Me alegro - reconocio ella.
- Si no fuera por lo que sabemos tu y yo, nadie diria que has pasado por lo que has pasado

Montse cerro los ojos y respiro con fuerza. De hecho era uno mas de sus examenes rutinarios, pero no podia impedir que, cada vez que entraba en la consulta,una fuerte agitacion se disparara en su interior. Un año antes estaba perfectamente y luego...
- Muy bien - dio por terminada la ultima prueba el medico - Vamos a quitarte esto.
Lo hizo un enfermero, con cuidado, mientras el esperaba examinando la larga ficha medica de Montse. Cuando ella estubo libre de cables y conexiones, comenzo a vestirse. Para entonces el doctor ya habia regresado a su despacho, y se habia sentado en el otro lado de la mesa. La puerta habia quedado abierta y su paciente se reunio con el.

- Sientate - le pidio.
Montse le obedecio mientras el terminaba de efectuar una anotaciones. La tira de papel con el electrocardiograma fue lo ultimo que añadio a su expediente.Luego lo dejo sobre la mesa y se enfrento a ella con una sonrisa calida en los labios.
A Montse le gustaba, y no solo porque un año antes le hubiera salvado la vida. Era un buen hombre, lleno de ternura, sensibilidad y comprension.

- Cuentame- le pidio el.
- ¿ Que quiere que le cuente? - le pregunto Montse.+
- Pues que haces y todo eso. Estamos en verano.¿Ya nadas, caminas haces ejercicio?
- Si,si.
-¿ De verdad?
- Bueno en casa tenemos una piscina, pero no es olimpica, claro...
- Tu ya me entiendes - manifesto el medico - Se trata de actuar con normalidad.
- Lo hago.
-¿ Del todo?

Montse se mordio el labio inferior. Bajo la vista al suelo un momento.
- Lo intento - reconocio.
- Es logico - acepto el hombre - Crees que cual esfuerzo puede provocarte algo irreparable, pero se trata de que vayas cogiendo confianza. Por eso es tan importante llevar una vida normal. Estas bien Montse. Tu corazon debe asimilar esa normalidad, pero es basico que tambien lo haga tu mente. En tu cuerpo todo trabaja al unisono. ¿ Te dije que tu eres tu mejor ayuda?
- Si.
-¿ Cuantas veces?
-¡ Uf, cantidad! - bromeo Montse.
- Pues te lo digo una vez mas: eres tu mejor ayuda. Que tu mente este serena y tu animo hara el resto.¿ Que tal en casa?
- Ese es el problema... - asintio con pesar Montse - Me miman comos si fuera una invalida y estan tan pendientes de mi que...
- Es comprensible.
- Ya, lo entiendo,pero a veces me ahogan. Aunque yo no piense en nada me basta con mirarlos para que todo vuelva a mi memoria. Me hacen sentir mal. Un estornudo es suficiente para que me pregunten que me pasa, si me duele algo. Es como si fuera a caerme de un momento a otro. Yo creo que, cuando estoy delante, ni respiran.
- He hablando con ellos, pero es dificil hacerles entender cual es su papel en nuestra estrategia. Por eso queria verte a solas.
- Y yo se lo agradezco doctor Molins. Me siento mucho mas comoda sin ellos.
- Bueno, unicamente piensa que en unos meses, puede que menos, en unas semanas, todo esto se habra pasado y la normalidad sera absoluta. Ten paciencia.
- La tengo.
- ¿ Y de amores?
Le sorprendio la pregunta. Era la primera vez que abordaba el tema. Ni siquiera supo que decir.
- Normal- se encogio de hombros.
- Entonces recuerda tan solo que, pese a lo que se diga en las novelas y en las peliculas, el amor nunca ha roto realmente un corazon, ¿de acuerdo?
- De acuerso - se echo a reir.
- Perfecto - el doctor Molins se puso en pie- Pues vamos a ver a tu padres y a tranquilizarlos un poco.

Ella tambien se levanto. El medico le paso un brazo por encima de los hombros, amigable y distendido. Salieron por la puerta del despacho riendose, lo que dejo no poco sorprendidos a los padres de Montse."




DIEZ



"Normalidad.
Una palabra sencilla, facil de pronunciar,dificil de poner en pratica.

- ¿Que te ha dicho el doctor Molins?
Su madre habia tardado exactamente siete minutos en preguntarselo. Un record. Circulaban ya por Barcelona, en busca de la Diagonal, para enfilar primero por la autopista y despues por la N-340 en direccion casa.
Montse, sentada en solitario en el asiento posterior se resigno.

- Nada que no te haya dicho a ti.
- Me refiero a cuadno estabais solos - insistio la mujer.
- Mama, ya te lo he dicho: nada.
- Pero habeis estado un monton de tiempo solo.
- Me hacia pruebas ¿ tu crees que cuando un medico te examina se pone a hablar por los codos?
- No, pero...
- Ademas, si me pasara algo, te lo diria a ti o a papa, no a mi...
- Mira es que yo no entiendo por que no podemos estar delante cuando...
- Maite - dijo en un tono de reproche muy claro su marido.
- Mama, si estas tu, no paras - dijo Montse.
- Ya esta - se enfado ella - Es normal que quiera saber como estas ¿no?
- ¡ Pero es que estoy bien!
- No grites ¿eh? - se lo dijo con prevencion, no con autoridad -A ver si te va a dar algo.
-¿ Lo ves? - Montse miro a su padre por el retrovisor interior - ¡Estoy bien, asi que puedo gritar, enfadarme, hacer lo que quiera! ¡Deja de darle vueltas, por Dios!
- Vaya cualquiera diria.

Demasiado tarde su madre empezo a llorar.

- ¡Oh, no, vamos! - se lamento Montse.
- Vala ya, Maite - le dijo su marido- ¿No ves que asi no la ayudas? Bueno, ni a ella ni a nadie.
- Si, ya...- balbuceo la mujer - Con lo que he pasado y encima...


Montse iba a decirle que ella era quien habia estado a las puertas de la muerte, pero logro contenerse. Por mucho que le irritara la actitud de su madre, y esto no podia evitarlo, debia acostumbrarse. Para eso formaban una familia, para compartir lo bueno y lo malo, y mas cuando lo malo era muy malo. De hecho, la que estaba ahora enferma de los nervios era su madre,y no mejoraba. Vivia al limite, pero lo peor era que parecia esperar una faltalidad a cada momento. Unos dias antes su padre le habia hablado de llevarla a un psiquiatra.
Se nego en redondo.Dijo que la enferma no era ella, sino su hija.

-¿ Estas bien? - le pregunto el padre deMontse a su mujer.
- Pse - exclamo ella con desidia.
-¿ Porque eres tan fatalista?
- No puedo evitarlo, ¿que quieres que te diga?
- Ya, pero es que te vas siempre al extremo. Cuando papa llega cinco minutos tarde, no piensas en el trafico o en que ha podido quedar a hablar con un amigo, o simplemente tenia mas trabajo que de costumbre; tu enseguida piensas en un accidente. Y cuando Dani se perdio en la montaña y lo encontraron no dijiste , gracias a Dios o algo asi. No tu pensaste¿esta vivo?. ¿Porque eres tan pesimista?
- Dejalo Montse - le recrimino su padre.
- Es mas fuerte que yo- se justifico su madre.
- Pues a los demas nos haces la vida imposible ¿sabes? Cuando uno esta en un atasco y no puede llamar por telefono, y encima sufre porque sabe que tu estas sufriendo...
-¿ Y yo que...?
-¡ Eh, eh! - las acallo el hombre - ¿ Vais a estar asi todo el trayecto?


Se callaron. La mujer, que hasta aquel momento habia estado girada hacia tras, mirando a su hija, se puso recta en su asiento delantero, y tras exteriorizar su enfado respiro con fuerza, fingio interesarse por el trafico. Montse agradecio la determinacion de su padre, no queria discutir. Nunca queria discutir. Pero su madre no la dejaba en paz, sobre todo despues de lo sucedido.
Probablemete jamas la dejaria en paz despues de eso.
Y tenia que vivir con ello.
Ya no volvieron a discutir en el resto del viaje hasta Villaranam a donde llegaron en menos de veinte minutos."



ONCE

"Acababa de llegar y se habia sentado sola cuando llego el, tan misteriosamente como siempre, igual que si saliera de la nada, como si se materializase a su lado, o... como si la esperase.

-Hola.
-Hola - correspondio a su saludo.

Sergio se quedo de pie, aguardando algo, tal vez una invitacion por su parte. Montse no se la sirvio en bandeja. Prefirio ver sus nervios, aquella contenida tension que lo dominaba cuando estaba con ella, la sensacion de inquietud, aunque al menos ya no se mostraba tan timido como para no acercarse a hablar con ella.
Fueron unos segundos. Decidio no ser una sadica.
-¿ No te sientas? - le sugirio.
- Bueno... - lo hizo bien, fingiendo despreocupacion, pero no la engaño - Si, gracias - luego busco una excusa para iniciar una conversacion - ¿ Y Carolina?
- En Barcelona, con sus padres.

El escaso publico del polideportivo saludo en ese momento un gol de su equipo. Las gradas cobraron una inusitada vigorosidad y colorido, con dos docenas de chicos y chicas ne pie dando saltos. En el centro de la pista protegidos por su cubierta de color amarillo, los jugadores de balonmano se abrazaban entre si.
-¿ Quien gana? - pregunto Sergio.
- Ni idea, acabo de llegar y me he sentado aqui como podia haberlo hecho en la piscina. No soy muy amante de los deportes que digamos - le tendio la bolsa de ganchitos que estaba disfrutando -¿ Quieres?
- Gracias - metio la mano en su interior y sa uno- ¿Te gustan estas cosas?
- Es para tener algo en las manos - se justifico Montse.
- Ah.

Ella se echo a reir.
- ¿Que pasa, que he dicho? - abrio mucho los ojos el.
- A veces eres tan serio...
- Defecto de fabricacion, supongo. - se resigno el otro.
- Bueno, no me hagas caso. Yo tambien tengo fama de seria. ¿Has encontrado ya trabajo?
- No.
- Pues vas a tenerlo crudo - insisito una vez mas al respecto- Mira aqui hay unas cinco mil personas, me refiero al censo del pueblo, pero nos rodean nada menos que diecisiete urbanizaciones. En ellas vive mucha gente de manera habitual, aunque la mayoria son segundas residencias de los de Barcelona. Y no todos los que viven todo el estan empadronados en el pueblo. Eso quiere decir que no es un pueblo con industrias ni nada de eso, salvo la fabrica de chocolates, o un poco mas arriba, la de cemento. Aqui abundan los pequeños comercios, eso si, pero casi todos negocios familiares.Quiza te iria mejor en Cervelló.
- Tampoco tengo prisa -reconcio el.
-¿ Que hacias entes de venir aqui?
- Estudiar.
- ¿Y tu familia?
Sergio dejo la mirada como solia hacerlo, de forma fija y observante. Dirigio sus ojos a la pista, donde de nuevo atacaba el equipo favorito de la mayoria de los asistentes. a juzgar por los gritos de animo que les dirigian desde las pequeñas gradas de cemento. Montse percibio que su observacion habia sido inoportuna.

- Perdona - dijo - A veces olvido que a mi tambien me joroba bastante que me hablen segun de que.
- No, no, que va, es solo que...- fingio indeferencia - no hay mucho que decir, salvo que necesitaba estar solo y por eso me he ido.
- Ojala tambien pudiera marcharme yo. - reflexiono Montse.
-¿ Por que?
Ahora la que no respondio al momento fue ella.
- Vale, uno a uno - se disculpo el.
-¿ Que harias si no encuentras trabajo? - cambio de tema Montse.
- Ya te dije que tenia dinero para aguantar un par de meses.
- Te acabaras marchando- aseguro ella.
-No tiene por que ser asi.
Se sintio obsevada al milimetro, asi que mantuvo los ojos puestos en la pista, dejando que el la mirara. Se dio cuenta de que, por primera vez en mucho tiempo, no se sentia incomoda. No era el tipo de mirada que le dirigian los vecinos del pueblo despuesd de la operacion, aunque cada vez se encontraba menos con ello; ni la mirada de los chicos que se le acercaban con animo de ligar antes de su problema de salud. Era como si Sergio le acariciase con los ojos, la mimase y le hablara con ternura a traves de ellos. Percibia que le gustaba y sentirse asi le producia una tranquilidad, una sensacion de normalidad mayor que cuanto pudiera decirle el doctro Molins. Habia llegado a creer que nunca mas la mirarian como lo hacia Sergio, si es que alguien lo habia hecho alguna vez de aquella forma.
Mas aun, habia creido que jamas sentiria otra vez lo que estaba sintiendo ahora.
Aunque solo fuese un juego: chico, chica, verano...
Pero si asi era,¿porque se sentia como se sentia?

-Yo antes hacia muchos planes - se oyo decir a si misma, sin saber en que momento habia decidido volver a hablar - Ahroa se que lo importante es vivir el dia.
- Yo pienso lo mismo - reconocio Sergio -, aunque se que no es justo.
- ¿Por que no es justo?
- Porque no puede vivirse tan solo el momento, y porque siempre hay algo mas, comenzando por un despues, un mas tarde y un mañana.
- Eres un filosofo - dijo Montse sin animo de burla.
- He aprendido algunas cosas, nada mas.
Espera que ella preguntase cuales y, al ver que no lo hacia,que se habia quedado subitamente palida, siguio la direccion de su mirada. No le costo encontrar el motivo de aquel silencio. Al otro lado de la pista un muchacho joven, de dieciocho o diecinueve años, tambien miraba hacia ella. Iba acompañado por otro chico y dos chicas.
Fueron apenas unos segundos.
Luego aparto la mirada y Montse apreto las mandibulas con tanta fuerza que sus sienes palpitaron levemente.
A continuacion se puso en pie.
- Vamonos - le pidio.
Sergio no tuvo tiempo de nada mas: se levanto para seguirla porque ella llevaba un par de metros de ventaja."

Continuara....

viernes, 26 de diciembre de 2008

Primer latido

OCHO


"La desperto su madre, llamando a la puerta de la habitacion con insistencia poco habitual.

- Montse, que te llama Carolina.

Abrio un ojo y miró la hora en le reloj luminoso. Se habia pasado. Era tardisimo, aunque de todas formas no tuviera nada que hacer aquella mañana. Por la tarde si. Por la tarde tocaba medico. Pero por la mañana...

- ¿Montse? - insistio ella.
- Ya va, ya va. - protesto.

Salto de la cama y salio con los ojos cerrado, igual que un fantasma. Odiaba tener que hablar antes de lavarse los dientes, pero si le pedia a su madre que le dijera a Carolina que la llamase mas tarde, su amiga era capaz de presentarse con un enfado de padre y muy señor mio. Se derrumbo en el sofa, como si estubiese agotada por el esfuerzo de haber dado aquellos diez pasos, y cogio el auricular de la mesa. ¿Porque no tenian un inalambrico como todo el mundo?

-¿ Que? - farfullo.
- Eso ¿que? - dijo Carolina con energia, mostrando que ella si llevaba un buen rato despierta.
- Eres una cerda- la insulto a conciencia Montse.
- Bah, tia, que le vas.
-¿ Y que?
- El dia que me flipe un chico y no te busques una excusas para dejarnos solos, veras tu.
- ¡Pero es que te largaste a los dos segundos!
-¡ Es timido, hay que darle mas oportunidades que a los demas! - grito Carolina - ¿ Y se puede saber porque estamos discutiendo? A ver,¿no te gusta?
- Si, pero no es eso. ¿ Por que todo a de ser blanco o negro?
- Mira no te enrolles. Esto es blanco o es negro, ¿vale? Asi que si no te gusta, me lo quedo yo. No tengo mas que desplegar mis buenas artes de seduccion.
-¡ Hala, asi de facil!
-¡ Jo,tia, para algo nuevo que hay! - exclamo Carolina, y como si quisiera convencerla de ello insistio - ¡Pero si es monisimo!
- No esta mal - concedio Montse.
-¡ Comprate una lagrima y ahogate! Va, cuenta, ¿como es? ¿Resulta tan encantador como parece?
- Es bastante dulce, si.
-¿ Dulce? ¿ No me digas que lo has probado ya y le has bes...?
- ¡No seas bestia, que no paso nada! Te digo qu es dulce porque lo es. No se, ha sido la primera palabra que me ha venido a la cabeza.
- O sea, como lo psiquiatras, que enseñan manchas y tu dices la primera bobada que se te ocurre- demostro Carolina su agilidez mental- Pues tu has dicho dulce y eso es algo. Vamos, digo yo.
- Carolina, descansa - suspiro Montse.
- ¿Y ademas de dulce...? -dijo de forma muy especial.
- Estaba bastante cortado, nervioso, algo asi.
- Le gustas - sentencio Carolina - ¡Huy, como le gustas! ¡ Ese esta en el bote! ¡Amor a primera vista, flechazo! ¡Podrias pasarte un verano de perlas!
- Yo no quiero pasarme un verano de perlas.
- Pues estamos en verano ¿sabes? Lo quieras o no. Estamos en verano, y lo veranos o se pasan de perlas o se pasan fatal, porque solo hay uno cada año, mejor dicho, solo hay uno cuando se tiene diecisiete años. Y aunque te moleste, te lo dire: tu estas viva, y Arturo se ha ido de tu vida. Adios. Asi que despierta y enfrentate a la verdad. Tienes un tio encantador a tiro de piedra, ¿que pasa?
- Nada- manifesto Montse.
- No te hagas la enfadada porque conmigo no puedes, y mas en casos asi. ¡No he pegado ojo en toda la noche! Va, sueltalo, que para eso soy tu amiga ¿que te pasa?
- Ya te lo he dicho: nada.
- Tienes miedo
- ¡No!
-¡ Jo, mira que eres cerrada cuando quieres! ¿Es por...?
-¡ No!- volvio a gritar Montse antes de que formulara la pregunta.
-¿ Seguro?
- Seguro. Son los demas que no paran de recordarmelo.
- Bueno, la verdad es eso si que puedo entenderlo - el tono de Carolina cambio de golpe - Tu eres mas fuerte que yo, ¿sabes? Yo si tendria miedo, tanto que...
- Carolina - impidio de nuevo que siguiera su amiga dando un giro a la conversacion - ¿te has fijado en su manera de vestir?
- Si, ¿lo has notado? Viste demasiado bien para estar buscando trabajo por aqui de lo que sea, ¿verdad? Y sus modelos... ¡ Uff!
- Hay algo en el que...no se.
- Oye, dejate de chorradas. Tu espera a ver que pasa y ya esta, pero tampoco pienses que el lo va hacer todo. ¡Fijate que hace dos dias parecia que este iba a ser un verano de los amuermado, y ahora...
-Si no fuera por lo que me ha pasado, ¿irias a por el? Quiero decir que... si me lo cedes por cortesia.
- ¡No seas burra! Te miraba a ti.
- Has dicho que si no lo quiero, te lo quedas.
- Era un comentario, mujer!
- Hace tres años nos fijamos en el mismo chico y bien que tratamos de ver cual de las dos...
- ¡ Eramos unas crias! - protesto Carolina.

Siempre decia la ultima palabra. Y siempre tenia algo que agregar. No podia con ella. Pero solo era us mejor amiga. Era su unico nexo de conexion con el mundo real. Y a veces, no siempre, pero a veces, incluso tenia razon.
Aquella era una de esas veces.

- ¿Y cuando volveras a verlo? - insistio incasable e incombustible Carolina."


Continuara....

 
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